Spanair, una de tantas

Cuando Ferran Soriano explicó el 25 de Enero ésto, me lo creí y me pareció de una brillantez negociadora impecable equiparable a ésta otra (y ya sabréis por cual de los lados hablo.) Antes de nada quiero haceros una breve introducción de qué ha ido pasando en este sector. Como todos sabéis aquí, o eres del Madrid o eres del Barça; o eres de izquierdas o eres de derechas; o eres de unos o eres de otros, es decir, o eres de ellos o estás contra ellos. Y en el caso de los aeropuertos y de las aerolíneas sucede lo mismo.


Todos conocéis Iberia, pero quizás no todos conozcáis todo lo que significa y ha significado, Iberia ha tenido participación de capital directa por parte del Estado (SEPI). Es cierto que no ocurre en la actualidad pero de momento sin indagar mucho en el tema, ya hemos encontrado un argumento que usaban aquellos que defienden a Iberia por no recibir capital público, y que se queda en agua de borrajas. Sigamos investigando (qué suerte tenemos de nuestro amigo Google, deja retratado a todo el mundo, no?), ¡SORPRESA! Encontramos que Iberia ha tenido otro socio de dudosa entidad privada, Caja Madrid. Uff, veo que el Estado (SEPI) tenía un 5% que se vendió y que Caja Madrid poseía un 23%, cosa que nos lleva a un 28% que estaba en manos de entidades públicas. 

A ver, vamos a calmarnos por que hemos visto que ésto data de hace sólo dos años. Vaya… ¡Qué mala suerte! He encontrado otro dato que quizás no tiene mucha importancia, ¿o si?. Os acordáis de la T4 de Barajas, bonita eh? En este escueto párrafo vemos que no ha habido intervención pública de ningún tipo.

Actualmente, Iberia está bajo una alianza internacional de aerolíneas, llamada IAG. No sé si estáis siguiendo la actualidad, pero Iberia tiene “un buen pastel” con pilotos y sindicatos, ya que la alianza que encabeza British Airways quiere convertir a la compañía española en la abanderada del low-cost y así poder hacer frente a Ryanair que está quedándose con una gran parte del sector español.

Una vez expuesto el caso de Iberia, vayamos a analizar Spanair. ¿Os acordáis de lo que era Spanair antes del proyecto catalán? Ésto y desgraciadamente ésto. ¿Cuánto valía Spanair? ¿Cuántos volaríamos con una compañía así? Al menos yo, siempre la he recordado como una aerolínea de dudosa calidad. Entonces llegó el momento en el que muchos vieron una oportunidad no sólo de negocio, sino de país. 

Empecemos, con Spanair se intentó culminar un proyecto ambicioso en el que la aerolínea era la forma, para conseguir un fondo anhelado desde hace demasiado tiempo en Catalunya, competir de tú a tú con Barajas y poder realizar conexiones transcontinentales con las mismas posibilidades que su competidor, es decir, convertirse en un Hub.

Recapitulando, a finales de 2011 nos encontrábamos con Iberia inmersa en una batalla interna por mantener su orgullo nacional junto a la idiosincrasia que representa y por otro lado vemos que en un rincón al noreste español se estaba cociendo algo que podía poner en peligro la viabilidad no sólo de Iberia, sino del principal aeropuerto del estado español.

Spanair se encontraba bajo otra alianza internacional llamada, Star Alliance y estaba tratando de proporcionar un fuerte impulso a su compañía con base en el Prat. Intentaban negociar con Qatar Airways la venta del 49% del capital social y así despegarse de la presencia de inversión pública, pero creo que todos conocemos el final.

Una vez contado todo lo sucedido, acabaré dando mi punto de vista sobre el tema. Creo que el dinero público debe interferir lo mínimo (por no decir nada) en la economía y dejar que la oferta y la demanda se encuentren en igualdad de condiciones. Pero es cierto que este sector es altamente delicado y contiene un fuerte componente patriótico. Es imposible encomendar un proyecto tan ambicioso a una sola compañía privada ya que no llevará a cabo una inversión de semejante tamaño sin una fuerte garantía de éxito. Creo que en situaciones esporádicas como ésta, la administración correspondiente debe coordinar y dirigir una inversión no diseñada para crear una aerolínea, sino a aumentar la internacionalización y la consagración de Barcelona como LA ciudad referente en el mediterráneo y sur de Europa.

Comparto la necesidad de convertir al Prat en un Hub, independiente y competitivo ya que las cifras avalan la demanda de pasajeros (aquí y aquí). Pero dudo de que se hayan medido bien los riesgos de una inversión de tal magnitud en estos tiempos tan difíciles. Quizás en tiempos de bonanza hubiera sido menos arriesgado y ahora nadie hablaría de desastre nacional, sino de gran espíritu emprendedor y de país.

Seguro que los directivos van a salir muy perjudicados ya que para la opinión pública serán los causantes y los “mangantes de turno”. Sinceramente, tengo a Ferran Soriano como un hombre muy capaz y formado para el puesto que ocupaba. Supongo que con el tiempo conoceremos más detalles, pero la dificultad del proyecto ha jugado en su contra. Creo en aquella gente que intenta construir algo importante para la sociedad, esperemos que con los datos o las noticias que aparezcan en el futuro no me dejen en mal lugar…

Ya sabemos que en este país penalizamos más a los que intentan construir que a los que se abstienen a mirar. 

No se acaba aquí el futuro en “clave HUB del Prat ni mucho menos, seguro que habrán más oportunidades, pero todavía hay muchísimo por hacer como, conectar el metro con el aeropuerto o gestionar el Prat desde el Llobregat y no desde la torre de control de Barajas. No hay que sentirse víctimas de nada, ni creer que jamás se adquirirán estas necesidades evidentes, pero tenemos un límite que todos conocemos. Pero también debemos ser realistas, críticos, muy rigurosos y analizar qué ha fallado para así no repetirlo en ocasiones futuras.

Creo que se debería aplaudir la valentía de intentar impulsar un proyecto tan difícil, y que no ha sido subvencionado, sino que la Generalitat poseía capital social como hizo en su día el estado español con Iberia. Spanair era un activo(inversión) y no un gasto, cosa que muchos se negarán a verlo, inversión a largo plazo que se materializa en retorno en número de turismo, congresos y posición internacional entre otros. Debemos tener más gente que se implique por el país, que apueste en decisiones ambiciosas y coherentes.

Muchos verán una defensa acérrima de todo lo que salga de Catalunya, pero si se hicieran las cosas bien donde corresponde, muchos no pediríamos según que cosas. Aquí no somos perfectos (¡ni mucho menos!), pero jamás sabremos de qué somos capaces realmente al no poder controlar, gestionar y diseñar nuestro propio porvenir, sin inferencias ni lastres de ningún tipo.

Al final se reduce a lo de siempre.

 

Una vez concluido este artículo, creo que todo en la vida es mejorable y que un gobierno no debe tomar el papel protagonista en una economía, pero en este caso no ha sido un fallo de mercado. Las cifras de pasajeros avalan la viabilidad del proyecto pero una alta inversión inicial ha sido un muro muy alto para saltarlo sin la ayuda necesaria.

No ha quebrado una empresa, hemos dejado caer un proyecto de futuro y de país. ¿Por qué Catalunya necesita un Aeropuerto Intercontinental? Sólo el mero hecho de cuestionarlo refleja la visión territorial de cada individuo.

0 thoughts on “Spanair, una de tantas

  1. M’ha agradat molt Àlex, i també he après.

    “en este país penalizamos más a los que intentan construir que a los que se abstienen a mirar” Totalment cert, per desgràcia. Massa por al fracàs, massa aversió al risc… però això diria que passa en menor o major mesura a tota Europa… en aquest sentit hauríem de ser més americans.

    1. Moltes gràcies, aquí està la clau, no s’acaba el món si no surt. Era una bona opció ja que la va comprar el govern tripartit amb bona idea, millor provar això que arraconar-la.

      Critico la falta de rigor dels que critiquen a Spanair i no a Iberia, seria ideal que s’haguessin de crear sense ajudes de l’estat però és massa costós i a vegades arriscat com per a que una entitat privada es faci càrrec.

      A veure quin serà el següent intent per a obrir Barcelona i Catalunya al món

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