¿Qué son los estabilizadores automáticos?

dinero3A menudo se cae en el error de pensar que el estado de las arcas públicas se debe, exclusivamente, a las decisiones tomadas por nuestros gobiernos. Sin embargo, el sueldo presupuestario de las Administraciones Públicas depende, también, de los llamados estabilizadores automáticos.

Son muchos los economistas y no economistas que en los últimos meses alertan de los peligros de la famosa austeridad, es decir, del daño que puede hacer a una economía en recesión el hecho de aumentar los impuestos y reducir el gasto público. ¿Por qué? La respuesta tiene que ver, también, con los estabilizadores automáticos. ¡Vamos a hablar de ellos entonces!

Los estabilizadores automáticos son las partidas de ingresos y de gastos de los presupuestos que se ven modificadas como consecuencia de la propia actividad económica, sin que sea necesario que el Gobierno adopte cualquier decisión de fiscalidad. Según la economía marcha mejor o peor, estas partidas se ven alteradas de manera instantánea, de ahí viene el calificativo de “automáticos”.

¿Cuáles son los estabilizadores más importantes? Por un lado, cabe considerar, en la vía de los ingresos, el impuesto que grava la renta de los trabajadores (IRPF), el beneficio de las empresas (Impuesto de Sociedades)  y el consumo o transacciones de bienes y servicios, técnicamente hablando (IVA). Por otro lado, en relación a las partidas del gasto, hay que mencionar las prestaciones de desempleo u otro tipo de ayudas que el sector público transfiere a los hogares en momentos difíciles como los que se vive hoy en España.

Ahora ya sabemos por qué se llaman automáticos…¡Pero queda lo más importante! ¿Estabilizadores? Y ese nombre, ¿Por qué? Precisamente, por su función estabilizadora y atenuante del ciclo económico y por el efecto que tienen sobre el estado de las cuentas públicas.

En tiempos de bonanza económica, la actividad aumenta, muchos ciudadanos deciden abrir empresas, muchas de las cuales tienen éxito y consiguen hacerse con un hueco en el mercado. Éstas, tienen beneficios y por ello tributan pagando el Impuesto de Sociedades. A la vez, el nivel de riqueza de las familias es mayor, porque los salarios probablemente han subido, los autónomos ganan más dinero debido a la viva actividad económica, hay menos ciudadanos en el paro, etc. Todo ello, hace que las cantidades de dinero que el Estado recauda en materia de IRPF sean mayores. Al mismo tiempo, en épocas de auge el consumo de bienes y servicios también aumenta y lo recaudado a través del IVA también se incrementa. En definitiva, el Estado ve cómo el nivel de ingresos incrementa. Pero no sólo eso. Como mayor producción viene asociada a mayor contratación de trabajadores, el empleo aumenta, el paro baja y las prestaciones por desempleo y otro tipo de ayudas a persones con un nivel de ingresos bajo disminuyen, ya que todo el mundo es un poquito más rico. Como resultado, el Estado ve cómo mejora el sueldo presupuestario y el déficit se reduce o bien el superávit se ensancha aún más. Al mismo tiempo, dado que, por ejemplo, la recaudación por impuestos tiende a aumentar más de lo que lo hace la renta o el consumo, los estabilizadores automáticos también contribuyen a contener la expansión de la actividad, “estabilizando” el ciclo económico.

Muchos de vosotros debéis estar pensado que lo que se acaba de describir es una situación muy distinta a la realidad que se vive en el presente. Evidentemente, la otra parte de la historia nada tiene que ver con la primera ¿Qué sucede cuando hay recesión económica o un estancamiento? En situaciones de poco o nulo crecimiento, la renta de los hogares cae y con ella también lo hace el consumo. De esta manera, los impuestos recaudados se reducen. El Estado ingresa menos. Al mismo tiempo, la poca actividad económica hace que los planes de producción de las empresas sean menores, lo que provoca que se tenga que prescindir de muchos trabajadores y que el paro aumente. Hay más familias con pocos recursos, por lo que desde el Gobierno se les paga un seguro de desempleo y otro tipo de ayudas. Es una pequeña parte de lo que se denomina Estado del Bienestar. Si tienes mala suerte y pasas un mal momento, el Estado te echa una mano para que puedas seguir llevando una vida más o menos normal.  El resultado no es otro que un deterioro del saldo público (mayor déficit o menor superávit). Aquí también hay una función estabilizadora, o atenuante de la contracción económica. El aumento de las prestaciones, por ejemplo, consigue amortiguar el impacto que la pérdida del empleo tiene sobre la renta de las familias y su capacidad de consumo, evitando una contracción mayor de la actividad.

De esta manera, cuando la economía crece el Estado “ahorra”, ingresa más y gasta menos, para poder gastarlo cuando vengan peores tiempos, en los cuales se ingresará menos y se gastará más, empeorando la balanza de las cuentas públicas. El mayor déficit o reducción del superávit no debería ser grave o necesariamente símbolo de desequilibrio preocupante, ya que en teoría correspondería al funcionamiento lógico del sistema, a la espera de otro boom para poder sanear las cuentas otra vez.

En España, actualmente, el problema es que, a la vez que se vive una recesión económica sin precedentes, durante la cual mucha gente está perdiendo el empleo de manera permanente, desde Europa se exige que el déficit público sea reducido a ritmo acelerado en aras de cumplir los objetivos del Fiscal Compact.

deficit

No es que el mero hecho de querer reducir el déficit sea un sin sentido, en absoluto, ya que muchos países deben aprender a ser mucho más disciplinados fiscalmente si quieren estabilidad económica, aún con más motivo si se pertenece a una unión monetaria. Cuando varios países deciden adoptar una moneda común, las interdependencias entre ellos se ven acentuadas, los choques asimétricos que sufren sólo algunos países de la unión se intensifican y los problemas de uno pueden extenderse rápidamente a otros miembros de la unión. Además, el hecho de que haya expectativas de que ciertos países con niveles de déficit y deuda muy elevados puedan ser rescatados por la unión en caso de quiebra, genera incentivos perversos en relación al rigor presupuestario que hay que erradicar de una manera u otra.

Sin embargo, por otro lado, el hecho de pertenecer a una unión monetaria despoja a los países de la autonomía para usar su política monetaria propia para poder superar situaciones de estrés económico, lo cual significa que sería quizás necesaria mayor flexibilidad fiscal para permitir el buen funcionamiento de los estabilizadores automáticos.

¿Flexibilidad fiscal sí o flexibilidad fiscal no?¿Austeridad sí o austeridad no? Son las grandes preguntas existenciales de la actualidad económica europea, sobretodo en los países del Sur. Seguramente haya que encontrar la fórmula mágica que aún se anda buscando que permita a los países tener más margen para poder salir de la crisis con vida pero que a la vez no hipoteque el futuro de la unión monetaria. Todo ello requiere complejos acuerdos económicos y políticos, pactos en los que muchos intereses entran en juego, ya que todos los países son distintos y tienen necesidades e muy variadas y a veces contrapuestas.

En España, después de tres años de recortes, es decir, después de tres años de intentar a duras penas y por todos los medios reducir el gasto público, ya que a eso se han comprometido nuestros gobernantes en Bruselas, el déficit sigue reduciéndose a paso de tortuga, lo que sin duda es insuficiente a ojos de los inversores. Aunque se hayan subido los impuestos, el volumen de los ingresos públicos sigue siendo bajo, mientras el gasto aumenta día tras día. En 2008, el número de personas que cobraban la prestación por desempleo era de un millón y medio de personas. A mediados de este año 2012, desgraciadamente, la cifra había ascendido a tres millones. Con aumentos tan descabellados en el nivel de gasto en algunas partidas, ya que por ejemplo en prestaciones se gastará en 2012 más de 30.000 millones de euros, el efecto de los recortes que se hacen en educación o sanidad, agregados al incremento de recaudación a causa de subir los impuestos es casi imperceptible.

Mientras que nos hemos centrado, legítimamente, supongo, en reducir los niveles de déficit de manera prioritaria, el crecimiento sigue mermado y totalmente alejado de los planes de futuro más inmediatos. Además, creo, que ésto seguirá siendo así hasta que no se invierta de manera decidida en un nuevo modelo de economía más competitiva, que crezca basada en sistemas de producción competitivos o en la innovación  y no, como hasta ahora, en el endeudamiento. 

Espero que este post sea útil para comprender un poco más qué son los estabilizadores automáticos, qué papel tienen en las diferentes fases del ciclo económico y por qué el hecho de estar en una unión monetaria europea está dificultando tanto su  correcto funcionamiento.

2 thoughts on “¿Qué son los estabilizadores automáticos?

  1. El principal problema de la deuda pública y del gasto público es que hemos destinado 216 000 millones de euros a salvar a la banca, de los cuales 120 mil millones seguro que no se recuperarán. Todo esto es dinero público, y representa un 21% del PIB español, tu aumento de la deuda del 38% en el año 2007 al 80% en el 2012 lo tienes explicado basicamente con esto, además del incremento de la rentabilidad de tu bono que pasó del entre 1 y 3% al 6-7%, lo que implica que cada año solo en intereses pagamos entre 20 y 30 mil millones de euros más que antes. Está claro que la caída de ingresos es muy importante, pero ojo a todo esto de la banca, porque además es tirar dinero a un pozo sin fondo, nada de invertir en economía productiva.

    Lo bueno del post es que desmiente la mentira repetida hasta la saciedad de que es el elevado gasto público el que ha creado la crisis, inviertiendo de esta forma y de manera interesada la causa-efecto.

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