Obama, Romney, impuestos y crecimiento

Después de un largo periodo sin postear para Pompeunomics vuelvo para intentar aportar mi particular visón sobre el mundo de la economía. En esta ocasión lo voy a hacer con un tema que sé que genera el mayor número posible de debates en el ámbito económico: el crecimiento. En concreto me voy a centrar en cómo el nivel de impuestos afecta al crecimiento económico y cómo interviene también en este aspecto la disciplina fiscal.

Resulta interesante e ilustrativo relacionar los debates económicos con temas de actualidad, por ello vamos a debatir el tema a través de la campaña electoral norteamericana. Estas últimas semanas ha sido noticia fundamentalmente por el video en el que Romney fue ‘cazado’ afirmando saber de antemano que no podía esperar el voto de un 47% de los americanos. En boca del mismo, esto se debía a que la población vivía de las subvenciones proporcionadas por el Gobierno y consecuentemente, según sus propias palabras, eran votantes de Barack Obama.

Centrándonos en el envite económico entre ambos candidatos, Romney y especialmente su candidato a Vicepresidente, Paul Ryan, defienden que su modelo para devolver a Estados Unidos a la senda del crecimiento es una fuerte reducción de los impuestos ligado a una  severa (más bien floja) reducción del gasto, lo cual se basaría principalmente en reformas en los programas MediCare y MediCaid. Personalmente me cuesta ver si van a suponer un verdadero ahorro en las arcas públicas americananas, por no añadir que el gasto militar se vería aumentado notablemente. Su razonamiento de porqué este modelo funcionaría es bastante primario: bajos impuestos atraen nueva inversión e incentivan el consumo logrando así el crecimiento económico. Soy un defensor de un nivel de impuestos muy bajo, el mínimo posible siempre que sea factible, pero seamos realistas, la economía no es tan fácil y mucho menos en la situación que actualmente viven los Estados Unidos.

Para exponer que tal modelo no funciona aplicando únicamente estas directrices, utilizaré una gráfica que encontré el otro día leyendo un artículo del NYT:

En el gráfico se puede observar claramente que los aumentos de impuestos por parte de Bush padre y Bill Clinton, uno republicano y el otro demócrata, trajeron una época de gran crecimiento económico que duraría desde 1989 hasta 1999 aproximadamente. En cambio, la drástica reducción tributaria de George W. Bush tratando de incentivar el consumo y la inversión provocó una brutal caída de ese ritmo de crecimiento. Por otra parte, es conveniente recordar que Obama decidió prolongar dicha reducción, decisión más que cuestionable, dado que a la vez que tomaba dicha medida resolvió aumentar las transferencias y los programas de gasto generando un déficit de más del 10% en 2009.

Así pues, ¿podríamos afirmar que los aumentos de impuestos traen consigo crecimiento y las reducciones provocan una fuerte caída de este crecimiento? No, no y otra vez no. La muestra empírica más evidente la tenemos en España, donde el Gobierno no deja de subir impuestos y la recaudación no deja de caer, alargando así la depresión que estamos viviendo ¿le suena Arthur Laffer Sr. Montoro?

Sin embargo, como analistas de la economía, no podemos detenernos este punto: si la carga impositiva no es la culpable del crecimiento o caída de la economía, ¿qué fenómenos lo provocan? Obviamente son múltiples los factores que afectan a dicho ritmo de crecimiento, pero en este punto emplearé otra gráfica para tratar de ilustrar uno de los factores claves desde mi perspectiva. He aquí la gráfica, cortesía de la FRED:

La gráfica muestra la evolución del superávit o déficit federal de los Estados Unidos en el mismo periodo que en la anterior del NYT. De tal forma, se puede observar que durante los Gobiernos de Bush padre y Bill Clinton se siguió una fuerte disciplina fiscal tratando de cuadrar gastos y ingresos; podemos observar que tomando como referencia el periodo que va del 1987 al 2000 nos sale casi un déficit 0.

Finalmente, para terminar de dar solidez a mi argumento voy a utilizar una tercera gráfica. En esta se observa la regresión entre déficit público y el pronóstico de crecimiento para este año 2012. Los datos están elaborados con más de 55 países que en su conjunto representan más del 90% del PIB mundial. Estos muestran la existencia de una regresión negativa entre crecimiento económico y déficit público, de manera que un punto adicional de déficit público origina un retroceso de dos décimas adicionales en la previsión de crecimiento.

No hace falta ser un experto en econometría para saber que correlación no implica relación causal, pero sí que juntando todos los datos y gráficos expuestos anteriormente, junto con la evidencia empírica que estamos viviendo en nuestro país dónde no se quiere atajar de raíz el problema del déficit, dicha magnitud juega un rol clave en el auge y caída de las economías nacionales.

Así pues, y volviendo a la campaña presidencial norteamericana, la elección de un candidato u otro, bajo mi punto de vista, no va a afectar en gran medida a la senda económica del país, dado que pese a que sus visiones sobre cómo el Gobierno debe reactivar el crecimiento sean completamente opuestas ninguna de las dos lidia con las matemáticas de nuestras abuelas: no te gastes el dinero que no tengas.

 

“I am favor of cutting taxes under any circumstances and for any excuse, for any reason, whenever it’s possible.”

Milton Friedman.

Agradecer a Bety Lorenzo su ayuda en la elaboración del post.

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