Los beneficios para EE.UU. del petróleo barato

Antes de analizar los beneficios para EE.UU. del desplome en el precio del crudo deberíamos introducir brevemente cómo se ha llegado a un precio de 48$ el barril, una caída del 60% en 6 meses, cuando llevaba 5 años fluctuando alrededor de los 100$ (ver el gráfico de arriba).

Para empezar analizaremos la demanda de petróleo, que está bajo mínimos debido a la frágil situación económica global. Europa está estancada mientras China ha visto caer sus tasas de crecimiento desacelerando aquellos países que le proveían de materias primas, especialmente América Latina.

Por otro lado, tenemos un exceso de oferta fruto del popular fracking norteamericano que ha logrado que el mayor consumidor de petróleo sea a la vez el mayor productor haciendo disminuir significativamente sus importaciones y generando un excedente. Además las turbulentas situaciones que atraviesan Libia e Iraq no se han reflejado en una menor producción y un incremento en el precio como estábamos acostumbrados sino que la producción se ha visto inalterada. Por último parece haber un factor político, Arabia Saudí no quiere subir el precio y que Rusia e Irán, sus dos enemigos políticos, se beneficien; ya que con un petróleo barato será más fácil negociar con ellos.

Si ahora nos fijamos en el impacto que causará a corto y largo plazo sobre la economía americana veremos que esta rebaja en el precio tendrá en el corto plazo un impacto positivo en la economía americana ya que los consumidores ganaran poder adquisitivo y la producción aumentará. En segundo lugar la inflación caerá obligando a prorrogar el popular QE y asegurando, junto con la mejora en el consumo y la producción, la recuperación económica.

Si ahora nos fijamos en las consecuencias sobre la industria del Shale veremos que la producción empezará a decaer seriamente pasado un año porque los pozos pierden un 70% de su capacidad productiva durante los primeros 365 días. Aunque las reservas que están siendo explotadas no cerrarán hasta agotarse porque los costes hundidos son importantes y los costes operativos medios son bajos, cerca de 10$-20$ el barril. Aun así la inversión en nuevas explotaciones caerá exponencialmente (con un precio inferior a 60$ el barril se estima una diminución del 50%). Esto hará que las empresas del sector sufran problemas financieros debido a la situación de sobreendeudamiento en que muchas se encuentran. En consecuencia el paro subirá entre los trabajadores de la nueva industria que tiene un peso importante en estados como Dakota del Norte, Texas y Oklahoma. Esto hará que la Balanza por Cuenta Corriente de EE.UU. empeoré pero no en los niveles previos gracias a que el precio es un 50% más bajo (ver la relación entre la Balanza por Cuenta Corriente de EE.UU. y el precio del petróleo en el gráfico inferior).

Pero si nos fijamos en el futuro de la industria a largo plazo es prometedor porque en los últimos años se han producido números avances que abaratan el Fracking de forma considerable lo que permitirá hacer renacerla y ser una alternativa viable aplicable a cualquier país incluso en un país tan necesitado de recursos energéticos como España.

En conclusión aunque en el corto plazo el sector sufrirá la mejora en el PIB lo compensará además no veremos un aumento preocupante en el ya crónico déficit por Cuenta Corriente de USA. Finalmente en el largo plazo la industria del Shale volverá mejorada recuperando e incluso mejorado los niveles de ocupación previos, ayudando a suavizar el déficit por Cuenta Corriente de EE.UU., que el PIB aumente gracias a los menores costos de producción y permitiendo que el precio del crudo sea menos volátil porque si sucede una crisis en Oriente Próximo siempre tendremos el fracking como alternativa.

Gabriel Bracons Font, estudiante de económicas en la UPF y colaborador de Pompeunomics

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