La terra és seva

La tierra es nuestra, nosotros somos los amos y señores de lo que ocurra en el principado catalán, dando el beneplácito o negando el permiso a todo aquel que plantee una idea de negocio. Nos gusta sentirnos superiores, ver que decimos que no a gente de dinero, a personajes dispuestos a desembolsar grandes cantidades de dinero. Pero ya sabemos que la bandera de los valores y el ver que nadie puede con nosotros es un sentimiento que sólo se vive en pocas zonas del mundo y sí, Catalunya es una de ellas.

Efectivamente, el tema va muy ligado a Eurovegas pero el artículo no va de alcachofas, ni de leyes, ni de concesiones públicas y ni mucho menos de magnates sin escrúpulos. Creo que hay que ir un poquito más lejos y pensar qué estamos pidiendo y qué somos realmente. Si habéis estado atentos estos últimos meses a las noticias, veréis que cuando se habla del sector turístico, nos sueltan que no es nuestro modelo de país pero cuando se abre un centro de investigación para una una nueva enfermedad, eso sí que representa el modelo de país que somos. El modelo de país ni se crea ni se destruye, lo crean sus habitantes día a día, no se puede ni se debe imponer.

Me parece muy loable y obviamente no entraré a discutir el valor añadido de cada uno de estos sectores, pero vamos a pensar qué es Catalunya o España. Catalunya tuvo un 22.2% de parados en el primer trimestre de 2012 y un paro juvenil (de 20-24 años) de 45.5%. Mientras que España ha tenido en el mismo periodo un 24.44% y un paro juvenil de 46.6%.

Las diferencias no son muy significativas, y ésta es la situación que más me sorprende. Somos líderes en paro a todas las edades y aun así nos sentimos dueños para elegir qué queremos o qué no queremos. Tenemos unas tasas de abandono escolar impresentables y aun así negamos trabajo a aquellos que desean incorporarse al mundo laboral.

Sin duda alguna lo ideal sería que todos estudiaran, que el estado becara a todos aquellos que no se lo pueden permitir, etc. Pero esos recursos salen de unos impuestos que paga la ciudadanía y sin actividad económica (que no crecimiento ficticio como el que nos quieren vender Hollande, Monti o Rajoy) el sistema se derrumba y el Estado entra en déficit. Y más impuestos, and so on…

La situación de nuevos ricos que tenemos es inadmisible, no generamos mediante el trabajo aquello que el estado nos provee mediante sanidad, educación, servicios sociales… Son servicios y prestaciones (no siempre eficientes o competitivas) maravillosas, pero aquellos superávits de la Seguridad Social venían de unos impuestos de la burbuja inmobiliaria. Es decir, ingresos extraordinarios aguantaban un gasto totalmente normalizado. Cuando desaparecieron estos ingresos que obtenían las administraciones, vimos la diferencia entre impuestos y servicios, no lo digo por bajos impuestos (que pagamos muchísimos) si no por los servicios que teníamos “contratados” con el estado que eran desmesurados.

Entiendo que hay gente que no quiere que se recorten prestaciones, pero no puedo entender que sea el mismo grupo o colectivo que se opone a Eurovegas, PortAventura en su momento o cualquier resort turístico/comercial en Catalunya. Primero está el argumento económico que ya he mostrado anteriormente, a mayor actividad económica legal (otro día podríamos debatir las ilegales), mayor cantidad de impuestos para el gobierno y menos recortes se deberán hacer. Hay que aumentar la cantidad de empresas o autónomos, no subirles los impuestos a los actuales haciendo que reduzcan su actividad o abocarlos al cierre.

El segundo se puede encasillar en el campo de la ética, la sociología o la filosofía y es el motivo principal por el que he redactado este artículo. ¿Quiénes somos nosotros para decir qué actividad se puede hacer? El gobierno o los órganos judiciales son los encargados de hacer cumplir la ley, pero a nosotros qué más nos da si entra en la legalidad de nuestro sistema? Nunca entenderé aquellos que sentados en su sofá o detrás de una pancarta piden y claman al cielo un cambio de modelo de país, que llegue un maná científico y convierta a todos los parados sin estudios en científicos del MIT.

No es serio económicamente, ni es sano democráticamente hablando. Poner por delante tradiciones que ya no están arraigadas o en el caso de Eurovegas, las alcachofas, demuestra muy poca amplitud de miras, querer seguir viviendo en un pequeño condado que sigue clamando a la independencia, mirándose en el espejo y deseando ser Massachusetts cuando en realidad su población es mucho más diversa y estratificada como para sólo pedir empleos de alto valor añadido. Muchos licenciados emigran y es una pena, pero al final se reduce a la oferta y a la demanda.

Cuando tenemos un país competitivo, los ciudadanos desean vivir en él y cuando no es todo lo atractivo que esperan, sus habitantes acaban por emigrar. Esto no lo cambia un gobierno ni una inversión pública, lo cambian sus gentes con libertad total y seguridad jurídica para crear empresas y proyectos de futuro.

Mientras tanto, sigamos creyendo que somos superiores, que algunos ciudadanos pueden impedir que otros actúen dentro de la ley para crear riqueza. Aquí todos somos iguales vengan de donde vengan, pero muchos con su barretina y su alcachofa siguen creyendo que la terra és seva. Y se equivocan, muchos problemas están aquí, no es necesario recorrer 600 Km para culpar de tus males al vecino.

0 thoughts on “La terra és seva

  1. Totalmente en desacuerdo y cito mi comentario al último post de Gina Giró, London 2012… Crisis? What crisis?:
    “…Creo firmemente que las apuestas de futuro de una sociedad, siempre deben ir unidas a inversiones en sectores primarios y secundarios. El sector terciario es especulativo, a corto plazo y sin futuro…”

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