La gerontocracia se instala en el Ibex

Salvador Gabarró (80), José Lladó (81) o Miguel Villar Mir (84), son algunos de los presidentes de las empresas más grandes del país. Luis Maroto de la tecnológica Amadeus es, con 49 años, el más joven. De acuerdo con la entrada en lengua española de Wikipedia, «la gerontocracia (del griego gerontos, “anciano” y, kratos, “poder”) es una forma oligárquica de gobierno en la que una institución o gobierno es gobernado por una pequeña cantidad de líderes, donde los más ancianos mantienen el control».

Pese a que encontramos muestras de mandatarios que han dado un paso atrás, como es el caso de Amancio Ortega (78) en Inditex –substituido por Pablo Isla (51) que destaca por ser el mejor retribuido[1]– o Florentino Pérez (68) en ACS –habiéndose antes reservado quehacer gracias a la modificación de los Estatutos del Real Madrid y cuyo juicio abierto tendrá lugar el próximo 25 de noviembre[2]–, como veremos no se conoce reflexión alguna de ningún gran jefe del Ibex sobre la necesidad de mover el banquillo. También vale la pena mencionar las dos grandes firmas ibéricas de abogados, Garrigues y Cuatrecasas, Gonçalves Pereira –pese a no pertenecer al selectivo son tremendamente cercanas a éste–, que en 2014 relevaron sus presidencias[3].

Como ejemplo de algunos movimientos que manifiestan la voluntad de atrincherarse a sus cargos, encontramos perlas como la del máximo mandatario de Telefónica, César Alierta (70), que suprimió de un plumazo en 2007 el límite de 65 años para ser el máximo ejecutivo, o Francisco González, del BBVA, que en 2011 elevó dicho listón hasta los 75 años.

De todos los presidentes del Ibex que superan la edad de jubilación –sobre el 40%[4]–, sólo tres llevan menos de una década en el cargo. Datos como estos no hacen más que reforzar la tesis que los presidentes del Ibex 35 sólo se marchan porque la salud no da más de sí o, de forma muy excepcional, porque son despedidos.

Mariano Rajoy con algunos presidentes del Ibex, a finales de 2014

Según palabras de Loreto González, socia directora de la firma de executive search Korn Ferry, para Forbes España[4], “Es un tema cultural. A nivel global, en España no hay una práctica consistente para determinar planes de sucesión de presidentes y consejeros delegados. En España, la más alta dirección se va cuando la salud falla. Y cuando ese momento llega, se suele contratar fuera de la organización”.

Podríamos pensar que este fenómeno sólo sucede en las presidencias, pero si analizamos los recientes datos de un estudio de la consultora Heidrick&Struggels acerca de sus compañeros, el 40% de los consejeros españoles tiene entre 61 y 70 años –frente al 33% de la media europea– y un 15% ha superado los 70 años, siendo el doble que el conjunto de Europa.Para más inri, el informe anual de Gobierno Corporativo de las compañías del Ibex que elabora la CNMV muestra que, en 2012, ¡apenas una decena de las compañías del Ibex establecía límites de edad para los componentes de su Consejo de Administración!

La gerontocracia cuenta también con el apoyo inestimable de las Juntas Generales de Accionistas, el órgano que acaba aprobando las modificaciones estatutarias, que permiten a los presidentes perpetuarse en el cargo. Esto plantea el debate de si dicha continuidad a tan largo plazo es debida al mérito o esconde el propósito de conservar un mandatario afín a los accionistas mayoritarios –en algunos casos éstos son los propios presidentes–.

Loreto González también expresaba en Forbes que “Los consejos son cerrados, normalmente no conocen lo que hay por debajo en la organización. Falta diversidad de género, cultural, de pensamiento…”. En este sentido, la Harvard Business Review presentaba en 2014 el Modelo del Talento diverso, que concluía que las compañías actualmente requieren de mayor diversidad generacional. Esto es, de jóvenes ejecutivos, para comprender mejor precisamente a ese segmento, y a su vez, también de aquel talento más senior, que como hemos visto, se encuentra ampliamente comprendido en las compañías del Ibex. El reciente estudio publicado por Deloitte sobre tendencias en capital humano[5] apunta que los millennials son ya más de la mitad de la fuerza laboral. Una muestra más de que sus demandas, como empleados y clientes, deben tener un altavoz también en la alta gerencia.

Cambiando de tercio pero con el foco en la falta de pluralidad en los consejos, parece también llamativo que, según apunta Javier Cantera, Presidente del Grupo BLC[6], la gestión bancaria hoy en día se realiza el 85% por mujeres mientras tan sólo el 2% de los miembros de las cúpulas de los grandes bancos son de este sexo. De esta forma, los principales clientes no son entendidos por la alta dirección. Círculos de influencia económicos y políticos del país, como el Foro Puente Aéreo, la Comisión Trilateral o el Cercle d’Economia, entre otros, no dejan de ser representativos de una generación de políticos, magistrados o sindicalistas que llevan varias décadas en primera línea de combate.

Juan Carlos I fue el primero, ¿ha llegado el momento de la renovación generacional al frente de las grandes empresas españolas?

Referencias

[1] http://www.elmundo.es/economia/2015/03/18/55092e52e2704e2b5b8b456c.html

[2] http://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/2014-10-02/florentino-perez-arrastra-al-madrid-a-juicio-por-su-blindaje-anti-jeques-y-anti-socios_223260/

[3] http://www.expansion.com/2015/01/09/juridico/1420829807.html

[4] http://www.forbes.es/actualizacion/1935/el-46-de-la-cupula-del-ibex-esta-por-encima-de-los-65-anos

[5] http://www2.deloitte.com/content/dam/Deloitte/es/Documents/human-capital/Deloitte_ES_Human_Capital_HumanCapitalTrends2015.pdf

[6] https://www.youtube.com/watch?v=GK83_JXlZHA

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