La educación como creación de valor

Desde que el blog empezó a publicar a principios de año, siempre he deseado escribir un artículo relacionado con la educación y después de una huelga de estudiantes de 3 días y una futura huelga general, la oportunidad se me pone a tiro. Bien, como todos sabemos la ley de Educación es una de las cosas por las que los nuevos ejecutivos tienen una debilidad especial. Son muchas las reformas, cambios, intentos de mejoras, etc. Lo que no me deja de sorprender es el resultado nefasto de cada una de ellas, bueno o quizás ya no me sorprende.

Tenemos un invento revolucionario como la ESO, cosa (no se le puede llamar por otro nombre) totalmente triste e infausta. No hace falta ser un visionario para ver los errores del sistema, de cómo se tienen a chavales (utilizaré siempre el masculino para referirme a  ambos sexos) de 16 años en clase calentando silla con la excusa de que se están culturizando y todos los agentes implicados miran para otro lado, para ser más concreto, mirando hacia el triste porvenir que les espera.

No podemos tener una sociedad tan buenista, con la intención de que los chicos que han suspendido durante los últimos 2-3 años necesitan 2 más para culturalizarse. No señores, estos chicos su primera prioridad no es la cultura, la primera prioridad es aportar algo útil a la sociedad para poder conseguir un empleo que le pueda permitir desarrollarse como cualquier otra persona. Y disculpen, pero aguantar según que profesor de la educación secundaria creo que les hará más mal que bien. Así que dejémonos de banalidades, y apostemos por un modelo más tangible, más realista y sobretodo con más salidas laborales, que al fin y al cabo es una de las principales funciones de la educación.

No sólo es culpa de los educadores ni gobiernos, también lo es de aquellos padres que jamás tolerarán que su hijo no realice estudios convencionales en lugar de asistir a escuelas taller o centros de trabajo educativos. Debemos encontrar la forma de que aunque haya gente que no sepa las capitales europeas, pueda ganarse la vida cambiando cañerías o arreglando cualquier cosa, sin desmerecer en absoluto a nadie. Todo esto con la ESO no se puede hacer, quizás debamos implantar un modelo con itinerarios más marcados y con posibilidades de modificar la elección. No sirve para nada que regalen portátiles a los chicos, ni que hagan una hora más de inglés. De verdad, monten otra estructura, ya que ni los portátiles  son la panacea ni muchas veces el profesorado está realmente cualificado para según que materias.

Y aquí viene el siguiente punto, la educación superior o lo que se llama Universidad. No hay sector más explotado y sobreutilizado que los centros universitarios. La gratuidad o alta subvención de ellas (no equivocar con becas o incentivos por rendimiento, el debate no es este) nos están llevando a aulas en Centros de Excelencia Internacional de 200 alumnos por clase. No me quejo, lo acepto, pero llenarse la boca con según que afirmaciones es totalmente grotesco.

Por un principio simple de oferta y demanda, cuantos más titulados, menos valor tendrán esos títulos y cada vez hay que incluir más idiomas, experiencia, intercambios, descubrir la cura de alguna enfermedad o lo que uno quiera, porque el título que ha obtenido lo tiene hasta el apuntador. Entonces sigamos por la economía que nos sorprenderemos, si una empresa ve que en Catalunya salen aproximadamente 2200 graduados en Administración y Dirección de Empresas en un año (UAB+UB+UPF+URV+UDG+UDLL). Obviamente, el sueldo asignado a ese puesto será menor debido al amplio número de solicitantes, entonces nos encontramos que aquella educación pública y de calidad que garantiza una silla en casi cualquier carrera nos ha llevado a un exceso de oferta de titulados, pero seguiremos apuntando a Merkel, los mercados y al injusto empresario, y seguirán muy pero que muy equivocados.

Como colofón, no estaría de más recordar un buen sistema de incentivos tanto a alumnos como a profesores (si optamos por un sistema público. En lo privado, ellos verán qué hacen). Si se aplica algo similar se manifestarán todos, pero si no modificamos puestos vitalicios, incentivamos implicaciones en estudios y en investigación o premiamos a aquellos que lo están haciendo bien mientras penalizamos a los holgazanes, el sistema no se aguanta por ningún lado.

No cuenten conmigo para manifestarse a favor de la escuela ni de la educación pública, me parece importante y la entiendo, pero el precio que se paga por garantizar una plaza en la universidad (no en la primaria, ojo) a cualquier persona es demasiado costoso para un país como este. Ah! Y no me repliquen por favor, con la selectividad, enserio, que si es dura, que ya discrimina bien… No, aquí el debate es en escolarizar al 100% hasta los 14, a partir de ahí que libremente se elija qué quiere ser o qué no quiere ser y que los que alcancen la cúspide de la educación, sean aquellos más preparados y capaces para regir los organismos e instituciones más relevantes, no aquellos que cayeron mejor o que más se manifestaron.

Como cualquier opinión se puede apoyar o negar pero lo que no podemos es tener a chicos que no saben hacer la “o con un canuto”, ni chicos que tampoco saben, pero que tienen un título que dice lo contrario. La educación es lo más relevante para aportar valor a un individuo, no podemos cambiarla cada 8 años ni creer que es sólo culpa del chico de 14 años que no le interesa estudiar, cada vez veo más claro que por algo será.

0 thoughts on “La educación como creación de valor

  1. 100% d’acord. Una rectificació, l’ensenyament obligatori és fins els 16 anys, no els 14. Això comporta que un alumne que no vulgui estudiar estigui 2 anys donant pel sac a la resta de companys que sí volen fer-ho. Hi hauria d’haver més sortides per aquesta canalla.

    1. Benvolgut epacta1, tens tota la raó i no m’he explicat gaire bé. El que volia remarcar era l’importància de no forçar a nois de 14-16 anys a aprendre química o matemàtiques que potser mai farà servir, només per quedar-nos tranquils de que sortirà culturitzat.

      Potser hauriem d’ensenyar-li a fer un CV net i polit, a aprendre un ofici amb sortides amb les TIC o amb altres camps però que l’alumne noti que allò que fa li agrada i que li pot servir a la vida.

      Sembla difícil aquest canvi, però últimament veig massa nois i noies que es queden pel camí, no perquè no tinguin capacitat, sinó perquè no reben l’incentiu o el senyal correcte per a continuar per la via convencional.

      Gràcies pel comentari,
      salut!

      1. Tens raó. Aquesta situació l’estic vivint amb el meu fill de 19 anys. L’ensenyament ha de canviar, però per fer-ho primer ha de canviar el sistema polític. No pot ser que un/a senyor/a diputat/da que porta els seus fills a escoles privades i arreglen els problemes a cop de talonari decideixin que han de fer la resta. Per solucionar aquest problema hi hauria d’haver persones implicades que hagin tingut, tinguin o coneguin d’aprop aquest problema.
        Miquel Cribillers

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