La calidad de la política europea

¿Cuántas veces habremos escuchado, caminando por la calle o en reuniones entre amigos “yo en el paro y otros cobrando millones por ser político y no hacer nada”? El reproche al trabajo de los políticos se acelera sin frenos. Nos da igual que sean de nuestro ámbito local, donde conocemos hasta sus bebidas habituales en el bar que más frecuentan; o de niveles superiores, como puede ser el tema de actualidad de las elecciones de los eurodiputados. El Parlamento Europeo es una institución en la que casi uno de cada dos europeos no confía y el 81% de españoles declaran que están poco o nada informados del trabajo que realiza y de los asuntos que allí se tratan. A día de hoy las elecciones europeas están caracterizadas por la abstención: la media en Europa está aproximadamente al 57 % (la participación en 18 de los 27 Estados de la Unión está por debajo del 50 %) e en España alcanza un 41%.

La recesión económica y las consecuencias sociales de los recortes presupuestarios de la austeridad de la mayoría de los países miembros han acrecentado las distancias entre los ciudadanos y la Unión Europea. ¿Cómo hacer entender a un ciudadano que un salario neto de aproximadamente 6250 euros para un eurodiputado es necesario? Para hacerse una idea, son 1.505 euros más de los que cobra Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. A esto hay que añadir dietas de más de 4000 euros al mes que cubren gastos tanto de viajes como de teléfono, alojamiento o personal (asistentes, etc). La explicación que da el Parlamento Europeo a este salario es que se fija a un 38,5% del sueldo base de un Juez del Tribunal de Justicia de la Comunidad Europea.

Sin embargo, la participación de los eurodiputados varía mucho dependiendo del país o de los partidos, sin tener en cuenta casos particulares. Eurodiputados cubiertos por toda una estructura de partido, como pueden ser los eurodiputados del Partido Popular, que son el grupo de menos actividad aun siendo los que más escaños españoles tienen y pasan más fácilmente inadvertidos. Su labor fue la del apoyo a la decisión de los presidentes tanto del Consejo Europeo (Herman van Rompuy) como de la Comisión Europea (Jose Manuel Barroso).

Los minoritarios o los que no están inscritos a ningún conjunto político, por lo general, son mucho más activos. Un ejemplo de esta apreciación sería el catalán Raül Romeva (ICV), que ha sido durante la última legislatura el más activo en la firma de resoluciones y mociones; o Ramón Tremosoa (CDC), que es de los que más preguntas parlamentarias ha formulado (algunas tan peculiares como una protesta de un pisotón de Pepe a Messi como caso de impunidad de la violencia en el deporte). También cabe destacar el sobresaliente caso de la socialista Inés Ayala, que es autora del 28,7% del total de informes y se ha coronado como la eurodiputada que más informes ha preparado. Obviamente, no podemos equiparar la formulación de una pregunta a la elaboración un informe como el de la reforma hipotecaria del socialista Antolín Sanchez Presedo, que ha sido una de las normas más importantes aprobadas en esta legislatura; quien a pesar de esto no va como candidato en las listas.

Por desgracia, la mala imagen que tiene la sociedad no se corresponde con la responsabilidad de ser eurodiputado. España tiene asignados 54 de los 751 escaños que deciden aproximadamente un 70% de las leyes que influyen en nuestra vida cotidiana. Junto con el Consejo, el Parlamento Europeo es colegislador además de encargarse de aprobar el Presupuesto anual de la Unión Europea, del cual un porcentaje importante se destina a cofinanciar políticas públicas de desarrollo regional, social, medio ambiente… En un momento donde se recortaba casi un 3,5% del presupuesto, el Parlamento Europeo lo incrementó unos 60.000 millones de euros. Esto permitió, por ejemplo, potenciar uno de los programas más interesantes para la juventud europea: el Erasmus, aumentando su dotación prevista un 58%.

Al mismo tiempo, vemos constantemente parodias de la dominación de España por Alemania en muchos temas, en las cuales solo salimos ganando cuando se trata de fútbol. Lo que es verificable es que los Gobiernos de Alemania y Reino Unido influyeron en Bruselas para que la mayoría de los Estados avalen la política de recortes que afectó al Estado de Bienestar. Fue tal la presión de los presidentes del gobierno que el propio presidente conservador de la Comisión, Jose Manuel Durão Barroso, pidió a los Estados miembros una visión más focalizada hacia las reformas estructurales que les permita equilibrar sus cuentas públicas e incrementar la competitividad, y no simplemente la pura austeridad. Además este vio la necesidad de dotar un fondo concreto en los presupuestos comunitarios para atajar el gran drama del desempleo juvenil; con un programa de fomento de 6.000 millones ampliables. Pero aunque sea una iniciativa a nivel europeo, ¿no es España uno de los mayores afectados en este problema? Galicia en los últimos cinco años perdió 118 mil jóvenes/las (de 18 a 34 años), ¿volvemos a la emigración?

Por lo tanto, debemos actuar. No todas las personas son iguales, y los políticos no son excepción. Debemos erradicar la imagen del eurodiputado medio español como vieja leyenda de su partido y aumentar la participación española en las votaciones parlamentarias. La Unión Europea tiene en sus manos la opción de mejorar nuestra situación y hay candidatos a eurodiputados que trabajan para modernizar la idea que representa Europeo: la democracia, actualización del Estado de Bienestar en el siglo XXI, el respecto a la pluralidad cultural y de los derechos de las naciones, favorecer una economía sostenible, caminar hacia un mayor equilibrio territorial… ¿no deberíamos nosotros recompensarles concienciándonos de la importancia de elegir el 25 de mayo a los más adecuados para realizar este arduo y primordial cometido durante los próximos cinco años? La calidad de los políticos también está en nuestras manos.

Elisa Durán Rubí, estudiante de 2º curso de Economía en la Universidad Pompeu Fabra y de Ciencias Políticas y de la Admnistración en la Universidad a Distancia Española

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