La actual “ley seca” de Suecia de la cual nadie hace películas

Muchos europeos, posiblemente la mayoría de los del sur, estamos cansados de oír que el modelo económico nórdico es envidiable y que todos deberíamos aprender de ellos. Han aportado grandes lecciones de economía del bienestar a toda la comunidad europea mostrando con orgullo su sistema de educación gratuito hasta en el nivel universitario y contando con resultados de excelencia. En estos países encontramos un salario medio que puede llegar hasta a duplicar el nuestro y que otorga, en general, un nivel de vida y poder adquisitivo mucho mejor que el nuestro.

Pero, antes de seguir alabando, hemos de apreciar que tal recompensa del bienestar, como todo en esta vida, suele implicar un alto esfuerzo por parte de los nórdicos. Suecia sufre el insólito caso de tener ciudadanos que reclaman mayores impuestos a los gobiernos respecto a los que ya se ven obligados.(1) Y, desde esta perspectiva, es casi irrespetuoso mencionar la posibilidad de la existencia de evasión fiscal y, en caso de que esto se encontrase, en comparación a los niveles relativos al sur de Europa, este hecho sería totalmente despreciable. Pues, entonces, cuál es el mayor pesar fiscal de la mayoría de suecos? Para el desconocimiento de muchos, es el monopolio del alcohol: Systembolaget.

En clases básicas de microeconomía nos enseñan que el problema de maximización de beneficios de las empresas se contrapone al problema del planificador social (uno se basa en los intereses propios, con o sin competencia perfecta, mientras que el otro busca el mejor bienestar colectivo). Sin embargo, en Suecia han encontrado un punto medio y, en principio, en ausencia de dictador. El monopolio del alcohol sueco, Sytembolaget, defiende que no buscan maximizar ganancias ni tener ventas adicionales, sino fomentar una sociedad donde todos puedan disfrutar de las bebidas alcohólicas teniendo en cuenta la salud, sin que los consumidores se perjudique a sí mismos o a los demás.

Los establecimientos de Systembolaget son las únicas tiendas al por menor que pueden vender bebidas alcohólicas que contengan un porcentaje de alcohol superior al 3,5%. A través de un acceso limitado de número de tiendas, horarios de atención y regulaciones de las ventas, solo los mayores de 20 años pueden comprar ahí gran variedad de bebidas alcohólicas. Actualmente, Systembolaget dispone de una oferta de 2.300 productos de más de 40 países diferentes, que incluyen cerveza, vino y licores. Los empleados son gente cualificada que realizan una exhaustiva preparación y todos los productos, independientemente de su procedencia, que los llega a convertir en casi expertos de las bebidas ofrecidas.

La obsesión por el control del alcohol en suecia se remonta la 1766 cuando el rey de Suecia suprimió por primera vez su consumo. Desde entonces, afrontando el problema de diferentes formas como asociaciones o el racionamiento, finalmente se acabó regulando por parte del Estado con altos impuestos. Sin embargo, ya en el siglo XIX, los suecos encontraron maneras para evitar dicha supresión como fue, por ejemplo, el desarrollo de la producción doméstica de dicho alcohol. Hoy en día,  las vías de escape son mucho mayores, sobre todo, gracias a la apertura con la Unión Europea.

Después de la entrada de Suecia en la Unión Europea en 1995,  las liberalizaciones en el ámbito del alcohol han sido muy considerables. Pero políticas como la posibilidad de vender alcohol en bares y restaurantes con licencia no hizo tanto daño al monopolio como la posibilidad de importación de los ciudadanos para “consumo privado”. Actualmente, solo el 30% del alcohol consumido en Suecia es adquirido en Systembolaget. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea en 2007 dijo que una ley sueca que prohibía a los particulares importar alcohol, si estos efectos no pasaban por el control del monopolio estatal, burlaba la legislación de la UE; ya que inhibe la libre circulación de mercancías, un pilar clave del mercado único de la UE. A pesar de que el Systembolaget alegaba que dichas restricciones impedían el abuso del alcohol, el tribunal desestimó dicho argumento  al ser medidas desproporcionadas con la simple justificación de la protección de la salud de los ciudadanos suecos.(2)

Estas fricciones con la UE, más la poderosa globalización e Internet como la inmensa red que la sustenta, hace que la histórica estabilidad del monopolio del alcohol en Suecia se estremezca. El gobierno sueco actualmente se encuentra temeroso al posible escenario en el que, en consecuencia de la entrada del libre mercado privado del alcohol en Suecia, sus niveles de consumo del alcohol se disparen abruptamente. Existen numerosos estudios, algunos de ellos hasta desarrollados por el propio Systembolaget, en los que se se establece que un sistema privad;, por ejemplo, controlado mediante licencias, implicaría un gran declive para la salud y seguridad de los suecos (3).  De hecho, un sistema de licencias privado atraería desarrollo empresarial y inversión económica lo cual incrementa los beneficios mediante un aumento de las ventas.

Sin embargo, desde otra perspectiva, esto también conlleva a una generalizada bajada de precios (debido a una situación más próxima al de competencia perfecta) y, a pesar de impuestos o controles, una mayor disponibilidad y disfrute del producto a los consumidores. Pero todo incremento del consumo del alcohol implica un disminución de bienestar en la sociedad. Nos encontramos pues, en una situación en la que la maximización del bienestar del conjunto de consumidores (respecto a sus preferencias individuales) no concuerda con la maximización de un bienestar común. Respecto a la recaudación, el efecto es ambiguo, ya que si hay mayor competencia y bajan los precios igual en términos absolutos cae la recaudación en impuestos al aplicar la tasa sobre un precio menor, pero a mayor competencia más consumo y más unidades a recaudar.

La venta en Systembolaget eleva el costo hasta en un 80% más que su valor original, debido al impuesto establecido. Suecia es el sexto país de Europa por nivel de precios del alcohol. tomando como referencia (base 100) el nivel de precios medio en la UE-27, el índice de precios de Suecia es de 145 (España, por ejemplo se encuentra en el puesto 81). A pesar de que hemos cogido como principal análisis el caso sueco, también encontramos este tipo de monopolios en Finlandia (llamado Alko) o en Noruega (llamado Vinmonopolet). Por lo cual, si hiciéramos elegir a nuestros ciudadanos entre: nuestros bajos precios del alcohol y seguir disfrutando de uno de nuestros pilares de la dieta mediterráneo y sacando negocio de el o tener un mejor estado de bienestar y educación pero sin alcohol, qué opción ganaría?

(1) http://www.eleconomista.es/economia/noticias/5595758/03/14/El-insolito-problema-de-Suecia-sus-ciudadanos-quieren-pagar-mas-impuestos.html

(2) http://www.nytimes.com/2007/06/05/business/worldbusiness/05iht-alcohol.4.6010566.html?_r=0

(3) http://www.systembolagetkampanj.se/forskarrapport_en/downloads/Hela_rapporten.pdf

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