Huelgas, futbolistas y controladores aéreos

España en estado de alarma por primera vez desde el inicio de la democracia y más de 600.000 afectados por el caos aeroportuario causado por el plante masivo de controladores aéreos. [1] Estos últimos, amenazados con penas de prisión si no volvían de inmediato a sus puestos de trabajo. Así nos despertábamos una mañana de diciembre de 2010. El episodio que les describo no es más que un claro ejemplo de que los derechos, inclusive aquellos que constitucionalmente tienen mayores garantías y son considerados como fundamentales, como el de huelga, tienen límites. El caso que hoy les presento, si bien diste en muchos aspectos con el caso de los controladores, guarda alguna similitud que, bajo mi punto de vista, es de un especial interés.

El fútbol aparece como la religión mundial que arrastra masas y levanta las más intensas pasiones.[2]. En ese sentido, es ilustrativa la idea de quien fue entrenador y jugador italiano, Arrigo Sacchi: “El fútbol es lo más importante de lo menos importante”. Aun así, el fútbol se pelea hoy  no únicamente en el campo, sino también en los despachos y los Tribunales. El último conflicto alrededor de la posible huelga en la penúltima jornada de Liga es un claro ejemplo de ello. Si bien dejaría para más adelante el estudio del caso concreto que me concierne, me gustaría dar un par de apuntes para empezar.

En primer lugar, el derecho a huelga pertenece a todo aquél que tenga trabajo –de ahí su diferencia con el derecho de libre sindicación, que corresponde también a aquellos que se encuentren en situación de desempleo- por lo que cabe esperar que los jugadores de los Clubes españoles estén amparados por el mismo. Además, cabe recordar que los episodios de conflictos por las condiciones de trabajo de los jugadores se han ido repitiendo a lo largo de los años. Especial trascendencia tuvo la huelga que finalmente sí se produjo en la primera jornada de Liga de la temporada 2010-2011. Aunque más de cuatro años después las condiciones sean diferentes, el fondo de la cuestión sigue siendo, aparentemente, parecido.

Pues bien, el conflicto que se nos presenta tiene, por lo menos, cuatro protagonistas. Por un lado, la Liga de Fútbol Profesional (LFP), ejerciendo de patronal, y apoyada en sus manifestaciones por el Ministerio de Cultura, Deportes y Educación,que se opone a la huelga que se convocó para la penúltima jornada de esta Liga que recién acaba de terminar. Por el otro, el Sindicato Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), convocante de dicha huelga y que contaba, por lo menos de primeras, con el apoyo de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). La escena podría asemejarse a las de unas piezas de puzzle que se mueven según el momento y las circunstancias. Y que dicho puzzle no siempre encaja, dado que los intereses que representan cada pieza pueden ser, a veces, difíciles de conciliar.  Para hacerse una idea de las relaciones y superposiciones entre las partes, el mismo presidente del sindicato AFE, Luis Rubiales, se encuentra también en el consejo de administración de la Federación. Extraño, por lo menos.

El objeto de discusión es el Real Decreto Ley 5/2015, de comercialización de derechos audiovisuales. Ya no sorprende, tras más de tres años de legislatura, que el Gobierno de España se mueva a golpe de decreto ley, sin diálogo previo. Por sus características en el procedimiento de aprobación, de especial celeridad, el decreto ley suele ser una herramienta muy usada por gobiernos con mayorías absolutas ya que reduce el debate parlamentario. Pero solo es constitucionalmente aceptable si se da el llamado “presupuesto habilitante”, esto es una situación de extraordinaria y urgente necesidad. Por la complejidad del tema, no entraré hoy a discutir si esas circunstancias específicas se dan o no en nuestra situación. En todo caso, dicha falta de diálogo aparece como uno de los principales motivos que han llevado a AFE a convocar la huelga y a la LFP a pedir a la Audiencia Nacional que anule la misma, provocando el auto del tribunal que podéis encontrar, entero, aquí. [3] Además de esto, la AFE pidió una mayor redistribución de los ingresos (más para 2ª División A), que se destinen directamente en favor de la AFE un porcentaje de los ingresos derivados de la venta de derechos audiovisuales, que se garantice el cobro de deudas salariales de los futbolistas y que se permita una mayor participación de su organización en todos los órganos constituidos del fútbol profesional. Obviamente, la LFP se opone a dichas peticiones y pide a la Audiencia Nacional la anulación de la huelga como medida cautelar ofreciendo depositar una caución de 5 millones de euros. Si finalmente, cuando la Audiencia Nacional se exprese sobre el fondo de la cuestión -y no sobre medidas cautelares- ésta lo hace fallando en favor del Sindicato AFE, el mismo recibiría los 5 millones depositados por la LFP.

Dicho esto, no me gustaría más que dar un par de consideraciones al respecto dejando de lado mi parecer sobre la decisión del tribunal, que no tendría, al fin y al cabo, ninguna relevancia especial.

Primeramente, la reacciones que suscita en la ciudadanía la imagen de jugadores que gozan de salarios estratosféricos reclamando derechos laborales. De ahí su relación con la huelga de controladores aéreos. La semejanza que intentaba trazar en un principio hacía referencia a la reacción ciudadana que provoca la queja de unos y otros en ver que dichos colectivos –el de futbolistas y el de controladores- quieren hacer uso de sus derechos laborales: -¿Cómo se atreven a hacer huelga, con la salvajada que cobran?, dicen algunos. Sin embargo, de ningún modo se asemejan en la importancia que tiene la movilidad aeroportuaria respecto de si hay Liga el fin de semana o no.

Además, muchos partimos de la idea equivocada de que todos los futbolistas son multimillonarios. La Liga de Fútbol Profesional incluye clubes medianos y pequeños cuyos ingresos son muy limitados. Y de ahí sus dificultades por hacer frente a las deudas y al pago de los sueldos de sus jugadores. De hecho, es justamente en esos clubes y en esos jugadores donde recae la importancia del conflicto que se está dando.

Referencias

[1] http://elpais.com/elpais/2010/12/04/actualidad/1291454218_850215.html

[2] http://www.quintodia.net/seccion/pais/27282/el-futbol-una-religion-mundial/

[3] http://ep00.epimg.net/descargables/2015/05/14/5229e81bd51d861ab3e294b3f059c92b.pdf

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *