Entrevista al director Claudio Zulian (1ª parte): el cine y la economía del cine

Claudio Zulian es director de cine, videoartista, músico y escritor. Se doctoró en Estética, Ciencia y Tecnología de las Artes por la Universidad Paris VIII y su carrera se ha desarrollado principalmente en los campos del cine, las videoinstalaciones y el teatro. En 1993 fundó Acteon, una productora audiovisual con sede en Barcelona, a través de la cual produce sus obras. Algunas de sus creaciones más importantes son L’avenir (2004), A través del Carmel (2006) y Fortuny y la lámpara maravillosa (2010). Muchas de ellas han sido seleccionadas y premiadas en festivales de todo el mundo, entre los que cabe destacar el ‘Premi Nacional de Cinema de Catalunya’ recibido en 2010 por el documental sobre el Carmel. Por otro lado, también ha realizado exposiciones como Escenas del Raval (1998) en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona o la retrospectiva de sus obras organizada por la galería nacional Jeu de Paume de París.

En noviembre de 2014 se estrena la película de ficción Born, su última hasta el momento. Born ya ha aterrizado en diversos festivales, tales como el festival de Cambridge, el European Film Festival en Berlin o el ICA de Londres, ganando además premios en el New York City International Film Festival y el Milano International Film Festival. Basada en hechos reales, el film sigue las aventuras del calderero Bonaventura, su hermana Marianna y el rico mercader Vicenç, con el que ambos tienen asuntos pendientes. Todos ellos vivieron a comienzos del siglo XVIII en el barrio desaparecido de El Bornet en Barcelona. Tres personas que se enfrentan a una época de grandes mutaciones sociales, políticas y también íntimas. Un tiempo que aún es el nuestro.

Esta entrevista se divide en DOS PARTES: la primera se centra en Born, las reacciones a la película en Catalunya y en España, el tricentenario y los aspectos económicos de la película; la segunda trata la situación del cine actualmente, los aspectos político-económicos de la industria y modelos alternativos.

Parte 1 – El cine y la economía del 1714

  • Buenos días Claudio, ¿por qué esta película? y ¿cuál ha sido su desarrollo?

Born ha tenido una vida hasta cierto punto poco usual en lo que es la vida normal de una película, porque lo normal es que la acabas, la mandas a festivales, tienes cierto éxito en los festivales y luego haces la distribución y la presentas al público. En el caso de Born, lo hemos hecho al revés: se hizo, se estrenó y toda la vida de festivales la está teniendo después del estreno, algo poco común. Sin embargo, hubo una razón concreta por la que no esperamos a hacer festivales antes de estrenar: por un  azar ha acabado primero por ser una película relacionada de una manera directa con el 1714, cuando no había sido esta la idea desde el comienzo; por otro lado, porque al ser la única película de ficción que quedó en liza sobre las que se estaban haciendo era obvio que se tenía que estrenar en el 2014, aprovechando esa coincidencia de las fechas. Por eso primero ha pasado por sala y luego ha ido a festivales. La película nació del encuentro entre (el historiador) Albert García Espuche y yo, y del interés mutuo por el planteamiento de cada uno, él en el ámbito de la historia y yo en el del cine. Mi interés no tenía nada que ver con 1714, sino con el contenido específico de La Ciutat del Born (Albert García Espuche, 2009). Ahora bien, está claro que el libro de Albert en 1714 figura como la fecha límite en que la vida de las casas que describe, que son las que se han encontrado debajo del “mercat del Born”, desaparecen, porque son casas que se destruyen cuando cae la ciudad y la ciudad es castigada con la construcción de la ciudadela. Por lo tanto 1714 está dentro del libro de Albert, pero es el punto final, el último capítulo del libro. Lo que es fascinante es lo que pasa antes: cómo la vida normal de las personas de desarrolla dentro de esas piedras y de esas paredes. Eso es lo que realmente me fascinó.

Influyó también en poder hacer esta película el hecho de que Televisió de Catalunya nos dijo que sí muy rápidamente. Primero a un documental y luego se avino a cambiar a que fuera una ficción, dado que ellos sí que, ya en el 2010 cuando lo planteamos, estaban pensando en el 2014. Nos dijeron que les interesaba. Lo dijeron abiertamente porque ellos en su momento pensaban que ya iban a hacer la película épica que todo el mundo sueña que se va a hacer, y me dijeron “nos interesa que tú hagas una película sobre la vida cotidiana, lo que tú estás planteando”. A mí lo épico nunca me ha convencido mucho así que era perfecto el reparto de papeles.

  • Siempre se han buscado películas épicas del 1714, pero también hay gente normal y corriente detrás de los acontecimientos de esta fecha.

Claro, entonces incluso respecto a lo que era propiamente el tricentenario y todos los festejos, había una voluntad por parte de TV3 de apoyar dos películas por lo menos: una de corte épico y una de corte vida cotidiana, vida íntima, que es la que hacía yo. La épica al final no la pudieron hacer y solo quedó la mía. La distribución en Catalunya fue buena, el distribuidor Splendor Films la puso en muchas salas y la recepción del público fue matizada. En Barcelona fue muy bien, sobre todo las primeras semanas; en el resto de Catalunya fue relativamente peor. Teníamos en contra que no pudimos gastar mucho en publicidad y por lo tanto la película no llegó a tener la visibilidad que yo hubiera esperado, pero también hay que pensar que cuando no se consigue algo no es solo cuestión de mala suerte; yo creo que también hay algo en el ambiente que no es favorable del todo a la película que estás haciendo. Cada película quiere encontrar unos interlocutores. En el caso de Born estos interlocutores estuvieron y no estuvieron. ¿Por qué te digo eso? Hay cosas que son hasta cierto punto folclóricas. Por ejemplo, me llego el rumor de que en Girona la opinión es que era una película de Barcelona y por eso no le interesaba al público de Girona. Es decir, es una especie de cosa de lo ultra local, cuando yo había pensado siempre en hacer una película europea que mostrara cómo se vivía en el 1700 en Barcelona. Una manera de vivir que era seguramente comparable a la Génova, Cádiz, Bilbao… No era en absoluto una película marcada por el deseo de particularismos, sino al revés. En Catalunya y en España falta imagen del XVIII, la gente no tiene una imagen muy detallada y las imágenes que hay están muy marcadas por la corte.

  • En la película se ven los mercaderes, el comercio, los desahucios, elementos muy presentes actualmente.

Lo que tenía de moderno Barcelona es justamente que era una ciudad que no tenía corte, una ciudad más bien marcada por el negocio de la burguesía incipiente en ese momento y, en este sentido, con un tipo de vida mucho más común que las pocas capitales donde sí había corte. Ésta no solamente marcaba desde el punto de vista simbólico por su presencia, sino que también la corte misma generaba mucho trabajo: tanto por la gente que trabajaba directamente en la corte como por los sectores que trabajaba para ella. No sé cuántas personas trabajarían directamente para la corte del rey español pero seguro que la comida que tenían que comprar, la leche, los bienes de todo tipo, los transportes que necesitaban, los artesanos que necesitaban para ir arreglando todo lo del palacio, las carrozas… todo eso debía dar trabajo a mucha gente en la ciudad. Las ciudades donde no hay corte se organizan de otra manera; en Barcelona el dinero funcionaba por el comercio internacional, al ser un puerto, algo que debía de tener en común la ciudad con otras ciudades con puerto españolas y europeas.

  • Es una película que debería funcionar muy bien en diferentes regiones de Europa, como ya se ha visto en Inglaterra con el ICA de Londres y el festival de Cambridge. Ahora se empezará a proyectar otra vez en salas de Barcelona…

Sí, pero te quería decir que fue bien y el distribuidor hizo su trabajo. Luego ocurrió el hecho de que al no tener la visibilidad que nos habría permitido la publicidad fuera de Barcelona, la película no tuvo tanta fuerza. Una cosa que me ha hecho meditar mucho es que no hay manera en España, y en Catalunya tampoco, de que el grueso del público considere que una película es un hecho cultural, lo cual hace que el público que puede ir a ver una película como la mía sea bastante concreto. Es una película que es marcadamente de autor y que trata temas como son la vida cotidiana, los desahucios y los amores. Yo pensaba que llegaríamos al público que lee las novelas históricas, por ejemplo, pero en España, y en Cataluña tampoco, no se hace esta conjunción. De manera que funcionó bien, no tengo quejas, porque como película de autor y en el circuito de películas de autor funcionó bien. Y ahora como tú dices empieza a proyectarse de nuevo ya más en el ámbito de lo cultural. Luego hemos sufrido un poco el asunto del 2014, del tricentenario. Mucha gente que estaba harta del tricentenario y de la gruesa falsificación histórica que vehiculó en general, porque la cosa esta de Catalunya contra España no era verdad, no era verdad desde el punto de vista de la ciencia histórica. Fue burdamente explotada desde el punto de vista ideológico. La ciudad efectivamente sufrió un asedio, cayó y luego empezaron toda una seria de problemas a partir de eso. Eso está fuera de duda, pero el conflicto no era ni mucho menos tan sencillo como se planteó en los actos del tricentenario. Así que la gente que estaba harta de eso no fue a verla pensando que era una película celebrativa, aunque la crítica dijo claramente que no lo era, y por otra parte el público más nacionalista estaba esperando una película épica. Creo que habría sido muy bueno para Born que se hiciera la película épica. Entonces, de alguna manera, desde ese punto de vista propiamente de la recepción del público, Born se quedó un poco entre las dos aguas, porque si hubiera habido una película épica habría estado claro que Born era la otra cosa. En cambio, al quedarse sola tuvo que asumir todos los papeles y había una cosa que no era, una película épica. Por otra parte, lo que yo intenté en todo eso fue, por un lado alinear la película con el libro de Albert García Espuche, que era un libro sobre la vida cotidiana pura y dura, y, por otro, tener en cuenta los estudios históricos más serios como el de Joaquim Albareda, que yo creo que ha escrito el que es por ahora el libro definitivo sobre la Guerra de Sucesión. En su libro se dibuja un paisaje social y político mucho más matizado que esas brutalidades de España contra Catalunya, porque en realidad en esa época no había idea de patria, como la hay después de la Revolución Francesa, lo que no quiere decir que la gente se sintiera catalana o no se sintiera catalana, o hablara o no hablara catalán… pero la idea de pasar de una corona a otra era una cosa que le pasaba a todos los territorios fronterizos y no suponía un sentimiento de pertenencia particular a un rey o a otro.

  • Se intenta mostrar cómo la gente corriente sufre en los conflictos entre las élites.

Entonces tú te puedes imaginar que a un campesino catalán le daba igual que le explotara el rey de España, el conde directamente…

  • El de Barcelona…

O que fuera un conde o rey francés, porque la explotación era la misma. Por otra parte las razones del porqué estar en un bando o en otro eran mucho más complejas que la pura pertenencia a lo catalán o no. Los llamados “botiflers” eran gente catalana con intereses diferentes de la élite que llevó a Catalunya a la guerra, que fue la élite de Narcís Feliu de la Penya y compañía. En la recepción que ha habido en Catalunya ha pasado esto. Ahora bien, lo que está pasando en los festivales internacionales, donde vamos y ganamos premios es que se ve lo que quizás es el verdadero núcleo de la película. Más allá de las lecturas que aquí son lógicas porque estamos en un momento de gran tensión política, hay en la película la voluntad, como en toda película, de hablar de lo humano. De lo humano tal como es en nuestros días. La película es prácticamente una pregunta sobre el origen del individualismo, sobre el origen de esa actitud calculadora que es muy típica de nuestra época.

  • Bornno solo en referencia al barrio sino también al nacimiento.

Claro, Born por el nacimiento también. Por otro lado también está que la película es bonita de ver: hay una cierta belleza en las imágenes, las actuaciones de los actores son magníficas, y así lo ha reconocido el festival de Nueva York dándole el premio a Vicky Luengo como mejor actriz principal. Todo el trabajo que hicimos que fue muy muy detallista de preparación, de los exteriores, de los vestidos, del gesto… Estudié historia del gesto, historia de la higiene, del cuerpo… Me dirás ¿por qué? Porque así se podía saber si se limpiaban mucho o no se limpiaban mucho. Luego maquillamos a todo el mundo siguiendo esas pautas. Por ejemplo, sabemos que no se lavaban mucho, pero en cambio iban bastante limpios de camisas y cosas así. Entonces eso da un aspecto particular, pero supuso todo un trabajo de maquillaje de las arrugas, de poner un poco de mugre entre otras cosas. Por eso nos han dado el premio a mejor actriz y a mejor vestuario. Y yo creo que el premio que le queda pendiente a Born, aparte de mejor película que me daría bastante placer a mí como director, es a la mejor fotografía. Hemos estado nominados a mejor fotografía en bastantes festivales y por ahora Jimmy (Gimferrer) no ha tenido suerte.

  • Ya que Pompeunomics es una plataforma de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Pompeu Fabra, nos gustaría entrar en la vertiente más económica. Antes de pasar a hablar sobre la industria del cine en concreto, se ha de decir que Born es una película muy interesante también en cuanto a elementos económicos. ¿Podrías comentar algunos de ellos?

Efectivamente, en la película a un economista le debería interesar de lo que se habla, porque aparecen muchos detalles del comercio de la época y de cuáles eran las relaciones económicas entre la gente. Sí, la gran economía y las relaciones con la política, pero luego también “la pequeña empresa”, por ejemplo el calderero que va pidiendo préstamos (en Born). Es interesante porque esto era así, en la época no había bancos en Barcelona. Todo eran préstamos personales, nadie pagaba al contado, además porque había muy poco líquido. Todo era a cuenta en general, y cuando alguien tenía dinero pagaba. En esto entraba todo el mundo, tanto ricos como pobres. Luego si alguien tenía dinero líquido, si tenía monedas de oro, lo que intentaba hacer era prestarlas para sacarles un poco de partido y para no tenerlas en casa, porque, al no haber ningún tipo de seguro, si te entraban en casa y te robaban se te había acabado el dinero. Así que había incluso un interés en hacer circular el poco dinero que había, ya que era mucho más seguro tener una deuda que tener el dinero en casa, en cuyo caso tenías que enterrar el dinero en un cofre en el patio de tu casa porque si no… ¿qué hacías con eso? En el fondo no es tan diferente que ponerlo en el banco, porque el banco es también una entidad de préstamo. Era hacer ese mismo circuito sin los bancos. De modo que hay muchos detalles de esa manera de vivir reflejados en la película que a un economista le pueden interesar. Entre otra cosa, el libro de Albert se llama Economía y vida cotidiana. Por otro lado, me dediqué a estudiar historia económica de la época y me hizo gracia descubrir el funcionamiento de las bolsas de valores en Inglaterra y en Holanda, las cuales en aquel periodo ya eran exactamente homologables a las que hay ahora, y las modalidades del juego bursátil eran las mismas. Ya había especulación, apalancamientos…

  • Puts, calls, opciones, futuros… lo diferente quizá era la velocidad y cantidad de estos movimientos.

Todo esto, no solamente ya estaba sino que además era un asunto global. En la bolsa de Ámsterdam, que es la primera que se fundó (a comienzos del XVII), las especulaciones ya eran sobre los barcos que volvían de la India: se jugaba a hacer correr rumores de que había habido una tempestad y se habían hundido barcos, y entonces subía el precio de lo que transportaban. Me informé sobre la realidad económica de la época, de manera que los detalles económicos, que son muchos dentro de la película, son precisos: reflejan cómo era la vida económica de la gente. Ahora en las películas se tiende a hacer desaparecer esto, mientas que yo considero que al final es muy importante, incluso en una ficción, saber qué le pasa a tal personaje: ¿ha de pagar una hipoteca o no?, ¿acepta un trabajo miserable porque ha de pagar una hipoteca? o ¿se atreve aunque tenga que pagar una hipoteca? O quizá no tiene ninguna hipoteca que pagar y por eso se atreve. Es decir, ¿qué pasa? Hay toda una serie de condicionantes que en las grandes novelas, por ejemplo del XVII, estaba muy presente. Por ejemplo, en Balzac el asunto del dinero es un tema que está siempre presente. Nosotros tendemos a ver las películas como si la gente fuera casi de vacaciones permanentemente. Yo creo que es una de las grandes falsificaciones del cine americano actual.

El enlace a la SEGUNDA PARTE de la entrevista lo podéis encontrar clicando AQUÍ.

El enlace al tráiler de Born aquí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *