Entendamos la figura de Rafael Vicente Correa Delgado en Latinoamérica

Artículo enviado por el colaborador: David Palomera Zaidel

Este viernes el Presidente ecuatoriano Rafael Vicente Correa Delgado ha sido
entrevistado por Gemma Nier
ga y Pepa Bueno en la Cadena Ser. Fue reelegido presidente en 2009. La a figura política del señor Correa es vista aquí a veces como de dictatorial y el enemigo de la libertad de prensa por su denuncia de difamación al medio de comunicación Universal, que según él le acusaron de crímenes muy serios que nunca ha cometido. El grupo PRISA desde hace años ha echo una campaña en contra de presidentes latinoamericanos que casualmente han rechazado la supervisión del FMI y que están llevando a cabo políticas de cambios sociales importantes en sus respectivos países. Considero que tales acusaciones son hipócritas y solo responden a intereses económicos de las oligarquías latinoamericanas. A continuación intentaré poner en contexto al lector y espero que comprendan porque defiendo a presidentes como el señor Correa, que hoy ha dejado la siguiente frase:

 En Europa hay monarquías que no se entienden muy bien al lado de las democracias, pero cuando en América Latina se reeligen Presidentes de Gobierno, en Europa se tachan de Dictadores, de enemigos de la Democracia.

En la península Ibérica siempre ha habido una conexión histórica y cultural con los países latinoamericanos. El imperio español nació a raíz de las conquistas de las Américas y Portugal siempre estuvo presente en las costas latinoamericanas, haciendo del portugués y el castellano lenguas imperantes en estos países y dejando a las lenguas indígenas acorraladas. La llegada masiva de colonos provocó la muerte de aproximadamente el 90 por ciento de la población en Latinoamérica en apenas un siglo, población que desde hacía milenios, antes del nacimiento de Jesucristo, vivían de esa tierra. Civilizaciones muy ricas en cultura, ciencia, lengua y tradición desaparecieron por la llegada de la pólvora y de enfermedades, de las cuales su sistema inmunológico estaba indefenso.

Siguiendo la definición de propiedad privada, podríamos añadir que ellos eran dueños legítimos de esas tierras y se vieron separados de ellas de manera ilegítima. (Actualmente la mayoría de los descendientes de estos indígenas están sumidos en la pobreza). A partir de la desaparición de estas civilizaciones, los lazos migratorios entre los países europeos y los territorios suramericano se fueron agrandando y los flujos comerciales desde entonces siempre han sido constantes entre España y estos países. Tras las proclamaciones de independencia de muchos pueblos latinoamericanos, después de infinidades de luchas y sufrimiento, estos nuevos países se veían inmersos en una serie de transformaciones políticas y económicas que definirían el futuro de sus países así como de sus instituciones.

No obstante, esta andadura hacia unos países democráticos y socialmente justos debido a la gran actividad política de la ciudadanía de clase baja y media se vería trabado por las oligarquías más ricas y el imperialismo americano. Aquí es indispensable citar a Josep Fontana:

La historia de América Latina en los años de la guerra fría se desarrolla como una secuencia de actuaciones patrocinadas por Washington para derrocar gobernantes democráticos e imponer en su lugar dictaduras, que se consideraban más útiles como instrumentos de control social de unos pueblos por los que los dirigente norteamericanos han mostrado siempre el mayor de los desprecios. Como no se los consideraba aptos para la democracia, pensaban que era mejor que estuvieran sujetos a un poder dictatorial […]. De 1961 a 1963, mientras Kennedy estaba al frente de los Estados Unidos, seis gobiernos latinoamericanos elegidos fueron derribados por golpes militares. Como afirma un documento interno de la CIA en 1968, las juntas militares en los países del sur eran buenas para los Estados Unidos: la ley y el orden de los dictadores eran mejores que la confusión que engendraban las luchas por la democracia, que solían dar motivo a que los grupos sociales que aspiraban a una mejora de los niveles de vida planteasen programas de transformación social poco compatibles con el <sistema de libre empresa“.

En su libro “Por el Bien del Imperio“, Josep Fontan también recoge las palabras de Smedley Butler, general de la marina condecorado tres veces con la medalla del honor del Congreso: “En 1914 ayudé a que México, en especial Tampico, resultase seguro para los intereses del petróleo norteamericano. Ayudé a convertir Haití y Cuba en lugares apropiados para que los chicos del National City Bank recaudasen ingresos. Ayudé a la violación de media docena de repúblicas de Centroamérica en beneficio de Wall Street. La lista de los atracos es larga. Ayudé a purificar Nicaragua para la casa de banca internacional Brown Brothers en 1909-1912. Preparé la República Dominicana para los intereses azucareros norteamericanos en 1916...”

Como podemos suponer, todas estas intervenciones imperialistas, propias de épocas coloniales españolas, siguen estando latentes en los países latinoamericanos, que han visto lastrado su progresos social y sumidos en la miseria para complacer intereses comerciales americanos y occidentales. De estas intervenciones internacionales, conducidas por el Fondo Monetario Internacional,  se veían beneficiados unos grupos pudientes que controlan la mayoría de medios de comunicación en toda Latinoamérica, como por ejemplo Venezuela o Ecuador en este caso, y que lejos de ser imparciales, difaman al estilo Intereconomía las políticas llevadas a cabo por gobiernos elegidos democraticamente. Aún así, la pluralidad de prensa en estos dos países es muy grande, tal vez más que en España y  hay completa libertad de redacción.

Ahora, en un país sumido en la pobreza como Ecuador, un presidente esta llevando a cabo una serie de medidas de carácter institucional, social, económico que en décadas no se han llevado a cabo. Desde que salió elegido ha repudiado la supervisión del FMI, el que considera causante de favorecer los intereses de USA y de parte de la pobreza en la que vive el país. Tampoco firmó el pacto de libre comercio con USA por considerar que ha destruido miles de puestos de trabajo en la agricultura. Finalmente, en la Ecuador post-1998 no devolvió la deuda contraída con bancos y responsables de la estafa bancaria llevada a cabo, estafa comparable a la actual en España. El balance económico y social es el siguiente:

  • Reforma política: Convocó a consulta popular para decidir que una Asamblea Constituyente desarrolle una nueva Constitución. Despolitizó organismos de control. Elección de diputados por distritos y en segunda vuelta. Presidente de la República puede disolver por una sola vez al Congreso.
  • Salud: En el 2006 el presupuesto para este sector fue de $561 millones y en el 2012 fue de $1774 millones, que representa el 6,8% del presupuesto general del Estado. Para aumentar la atención médica se ha duplicado las horas laborales y salarios de los médicos hasta alcanzar las 40horas semanales Además de las campañas de salud preventiva como vacunación se han puesto en marcha el funcionamiento de hospitales móviles, los primeros en Ecuador.
  • Educación: La inversión en educación se incrementó del 2,5% del PIB en el 2006 al 5,5% al cierre del 2011 (presupuesto 2012). Hay estudiantes de todo el territorio nacional que han recibido atención médica, nutrición, uniformes y ordenadores portátiles. Ha conseguido reducir el analfabetismo de un 9,2% a un 2,7%.  

Todas estas medidas que suponen un cambio histórico no han supuesto la bajada del PIB, todo lo contrario, en 2011 crecieron un 6,50%. Las exportaciones han crecido casi un 90% de 2006 a 2011.

Apoyemos a los ciudadanos latinoamericanos en sus pretensiones de más libertad y más igualdad social. Después de siglos diciéndoles cómo tienen que hacer las cosas a países como Ecuador, no ha llegado el momento de dejarles hacer su andadura sin entrometernos? Sobre todo cuando ahora somos nosotros los que tenemos que replantearnos nuestro sistema educativo, sanitario, bancario y democrático. Y lo que considero muy importante, entender que la mayoría de nuestros medios de comunicación, debido principalmente a sus necesidades de financiación, favorecen a las grandes corporaciones y al capital y transmiten información parcial y sesgada. Hemos de intentar no perder el cuarto poder de un estado: la calidad informativa para mantener al votante bien informado.

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