El juego de las muñecas Matrioskas

“La matrioska o muñeca rusa son unas muñecas tradicionales rusas creadas en 1890, cuya originalidad consiste en que se encuentran huecas por dentro, de tal manera que en su interior albergan una nueva muñeca, y ésta a su vez a otra, y ésta a su vez otra, en un número variable que puede ir desde cinco hasta el número que se desee.” (Wikipedia España)

Hoy vamos a explicar de una manera muy sencilla cómo funcionan (si es que lo hacen alguna vez) las instituciones que hemos votado y, veremos quién acaba pagando todos los descalabros que se han producido estos últimos años y que por desgracia, hoy en día seguimos viendo con total impunidad, sin importar ni el color político ni la bandera de cada una de ellas. Empecemos con la mayor de todas, Europa.

Como podemos ver en la foto es la muñeca más grande y a la que todo el mundo acaba recurriendo, a ella le van a llorar estados, autonomías y ayuntamientos, van con carita de pena y prometiendo que jamás han roto un plato, y Europa ve que hay un problema ya que al final ella se acaba tragando los sapos y deberá ayudar a los muñecos más pequeños ya que puede tener una difícil digestión de todo lo que ellos hagan, por lo tanto, les pondrá unas normas severas e intentará que funcionen lo mejor posible para así evitar problemas futuros, aunque como buena madre, acabará pagando todos los desaguisados que hagan los otros. Por lo tanto, quien recibe la colleja de parte de Europa se llama, Estado.

Ahora estamos en la segunda muñeca, todavía tiene poder pero tiene a la mayor que le caneará si no acaba cumpliendo con lo exigido. El Estado promete que ellos siempre han obrado bien y que no han cometido errores, que no comprende que la muñeca Europa le trate de pelele cuando ellos son unos socios que se han hecho mayores y que las malas malísimas de la película se llaman las Autonomías.

Vaya, vemos que en verdad, las dos muñecas mayores no han sido culpables de nada. ¿Qué culpa tiene Europa de aceptar las muñecas que albergaba en ella (Grecia, Portugal, Irlanda…)? ¿Qué culpa tiene el Estado si no reparte los presupuestos entre las comunidades no? ¡Una barbaridad lo que estamos sugiriendo eh! Pues bien, nos encontramos que el cáncer de éste embrollo son las Comunidades Autónomas, un sistema totalmente ineficiente en el que igualamos las necesidades de todos los españoles sin tener en cuenta nada más, haciendo soportar más a aquéllas más competitivas, lastrando a los empollones de la clase para que el resto de clase sea compacta. También hay que decir, que las CC.AA. te dirán que muchas de ellas no han tenido afán de estado, que no han invertido un céntimo en desperdiciar recursos o que no han habido enchufes en las listas políticas.

Con el tema nacionalista, el estado ha pecado de simplista asumiendo “características oficiales” como “propias de la tierra”, e intentando esconder o arrinconar unas costumbres muy latentes, ahora rebrotan con mayor fuerza e intentando escapar de una muñeca que ya no les protege de una manera esperada o incluso pactada como el Estatut, algo tan lícito y respetable como es la voluntad de un pueblo.

Pues bien, las terceras muñecas escurren el bulto e inculpan también a los ayuntamientos. Como un Estado que ataca a una CC.AA., también muchas comunidades se tiran al cuello de los consistorios alegando que el de arriba no les pasa lo que le corresponde y como consecuencia el castillo de naipes se acaba derribando. Los ayuntamientos se limpian las manos, juran y perjuran que ninguno de ellos han destinado dinero a fastuosas infraestructuras como ineficientes ya sean polideportivos, teatros, enormes parques o inmejorables reformas urbanísticas y sobretodo, repitan conmigo, no han trincado un céntimo con sus chanchullos varios de constructoras, permisos y favores varios.

Al final nos queda la última muñeca, el ciudadano. Pues eso, Europa, Estado, CC.AA. y Ayuntamiento entre otros, acaban pasándose la pelota y finalmente recibe el efecto de las acciones de las 4 muñecas de arriba, que casualmente ninguna de ellas se ve afectada, pueden culpar a la otra. Hay que decir que el ciudadano también dirá que a él no lo toquen, que él no se ha endeudado para comprar un chalet en la costa, que él jamás ha malgastado medicamentos de la Seguridad Social, que él jamás ha dejado los estudios a medio camino, no ha cometido ningún error…

No sé cómo acabará todo, si habrá un cambio en la muñeca mayor (Sarkozy o Merkel acaben dejando paso a otros nuevos), no sé si el Estado Español empezará a hacer algo (no digo bueno o malo) digo algo, no sé si la Generalitat podrá recortar más gasto superfluo y plantarse en un punto de no retorno (véase acciones no convencionales) haciendo valer su condición de CC.AA. cumplidora y además martirizada. No sé cuántos ayuntamientos desaparecerán, pero lo que más me inquieta, es cuánto más aguantará la última muñeca, el ciudadano de a pie.

Todos tenemos parte de culpa, pero creo ver a las dos muñecas grandes muy tranquilas, mientras que algunas CC.AA., ayuntamientos y todos los ciudadanos están llegando a un límite muy peligroso. Considero que aparte de los problemas económicos globales, España debe cambiar muchas cosas. Un nuevo régimen territorial, una máxima reducción de las Administraciones, un profundo cambio educativo y laboral… De mientras, permitidme que me posicione en una postura abiertamente liberal, es decir, menos Estado, ya que las muñecas de arriba no me defienden como deseo y si esto no cambia, muchas muñecas pequeñas (aka ciudadanos) se irán a otras que las defiendan mejor ya sea cambiando de país o incluso de continente, bendita ley de oferta y demanda que se puede aplicar a todo. Parece un juego, pero un buen país debe tener unas buenas y sanas instituciones que, en el caso de España, ni están ni se les espera.

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