El desastre de Facebook

La salida a bolsa de Facebook ha sido, sin duda, el acontecimiento bursátil del año. Tanto por lo esperada que ha sido durante meses como por el auténtico fiasco que ha resultado ser. ¡¿Sorprendente, eh?!

El jueves 17 de mayo, el precio de la oferta pública inicial se fijó en $38, el cual se correspondía con el extremo superior de un rango que se había incrementado de manera progresiva durante la semana.

De esta manera, Facebook iba a salir al mercado valorada en US$104.000, precio récord en el momento de salir a bolsa de cualquier empresa estadounidense. Había expectativas de que Facebook protagonizara un histórico estreno en el parqué, siendo la segunda mayor salida a bolsa de la historia después de Visa. Los nervios se palpaban y todo fue calculado y estudiado al milímetro, desde la ropa que Zuckerberg iba a llevar en las reuniones con los inversores hasta la posible contingencia más remota. No obstante, el fracaso no se previó. Y ahora Facebook da la callada por respuesta.

Tres días después, las acciones habían perdido un 18% de su valor y a la decepción se le unía un incómodo envoltorio de ruidosa polémica. Algunos, pesimistas y maliciosos, han llegado a vaticinar el fin de la era Facebook, mientras que el mercado y los analistas siguen intentando descifrar las causas de este derrumbe.

¿A qué se debe este fracaso? ¿Por qué Facebook no está cotizando como tantos inversores con hambre de negocio deseaban?

En primer lugar, se afirma que el precio de salida que fue fijado era demasiado elevado. Facebook arriesgó en exceso. Cuando una empresa sale a bolsa, fija un precio al cual los inversores interesados negociaran con las acciones. Las acciones son, a su vez, las distintas partes en las que se divide el capital de una sociedad anónima. Si el precio fijado es, en la opinión de los inversores, excesivo y no se corresponde al valor real de la empresa, la demanda resulta ser inferior a la estimada. Entonces la siempre presente ley de la oferta y la demanda se hace patente, y al bajar la demanda el precio disminuye, hasta llegar a un punto en el cual sea suficientemente bajo como para que los inversores estén dispuestos a comprar. En el caso de Facebook, el comportamiento de los inversores ha dado a entender en los últimos diez días que las acciones están sobrevaloradas, lo cual ha causado una demanda más baja de la estimada inicialmente y la consecuente considerable reducción del valor de la empresa.

En segundo lugar,  otro factor que contribuyó a opacar el brillo del estreno de la famosa red social en Wall Street ha sido la existencia de numerosos problemas técnicos del Nasdaq. Tal es la gravedad de la situación, que el mismo consejero delegado del índice tecnológico, Robert Greifeld, se ha visto obligado a entonar el mea culpa. Los repetidos problemas técnicos fueron muy poco oportunos apareciendo en una fecha tan señalada, enfureciendo a muchos brokers que llevaban meses esperándola como niños esperan durante todo el año la Noche de Reyes. Además, muchos bancos acabaron comprando acciones en masa para evitar que su valor cayera demasiado. Todo en su conjunto, un contexto muy desagradable para el joven Zuckerberg, que ha recibido el que probablemente sea el primer revés importante de su carrera profesional.

Pocos días antes de la salida, la compañía decidió poner en venta más acciones de las inicialmente previstas. Con demasiada oferta el valor cae, y el comportamiento racional que siempre se asume en los modelos económicos deja de tener validez. En las clases se educa a los futuros economistas a dar por supuesto que los potenciales compradores trataran de determinar el valor de la acción antes de comprar o vender, para así poder tomar una decisión, de manera acorde con sus preferencias personales, que sea coherente y racional en el tiempo. Pero la experiencia muestra que en la práctica esto no ocurre. No somos frías máquinas calculadoras y si hay mucha oferta y los precios son caros, el inversor carece de incentivo alguno para comprar.

La naturaleza de la propia compañía también ha influido a engrosar el problema. Aún existe incertidumbre sobre cómo las empresas basadas en el modelo publicitario conseguirán tener beneficios de manera sostenida. Abruman las dudas sobre el futuro de estas firmas del sector internet, que aunque son actualmente un conjunto puntero e innovador, nadie ha olvidado la burbuja de las puntocom al principio de la pasada década, y los inversores se muestran reticentes a no ser que la propuesta sea totalmente sólida.

Además, Facebook se está viendo poco a poco arrinconada por sus propias aplicaciones de teléfono móvil. Es de una lógica aplastante el hecho de que la caída en la valoración de las acciones en parte se debe a los problemas que la firma tiene en el ámbito móvil. ¿Por qué?

La respuesta es sencilla. Cada vez más usuarios se conectan a la red social desde su smartphone o tablet, reemplazando poco a poco el uso del ordenador. En la versión para móviles no se pueden ofrecer juegos, ni oportunidades publicitarias o de branding. La oferta de facebook se ve altamente reducida y la fuente de sus ingresos desaparece. Si esta tendencia sigue en alza, los anunciantes se verán obligados a buscar otros soportes en los que invertir para promocionarse, ya que los teléfonos móviles o dispositivos similares no ofrecen, aún, la efectividad que se desea y los ordenadores parecen ser cada vez menos importantes en las vidas del público objetivo.

Otro gran problema que preocupa y que ha causado un enorme revuelo en el mundo de las finanzas, e incluso denuncias formales, es el hecho de que los bancos involucrados en la colocación de las acciones, liderados por el gigante financiero Morgan Stanley, no sólo no fueron realistas en la valoración de éstas sino que ocultaron importante información. Parece que días antes del estreno, se rebajaron las previsiones de ingresos para el trimestre y para el conjunto del 2012, y esto sólo fue comunicado a ciertos inversores en vez de realizar un comunicado público, lo cual hubiera sido lo razonable, técnica y moralmente hablando.

¿Cuál es el futuro de Facebook? Nadie lo sabe. Pero probablemente a la firma aún le quede un largo y fructífero recorrido.

Lo que es seguro es que su salida a bolsa la pasada semana ha marcado ya un punto de inflexión en la historia de la red social. Es vulnerable y deberá actuar con cautela en los mercados, para volverse a ganar la confianza de los inversores, la cual parece estar muy tocada. Deberá buscar alternativas para solucionar sus puntos débiles y adaptarse a los permanentes cambios que la tecnología y sus avances también imponen, paradójicamente, sobre su propio futuro y funcionamiento.

El desastre de Facebook no es el fin del mundo, pero sin duda que nos ha sorprendido, y ya constituye la peor salida a bolsa de la última década. Un hecho que nadie se hubiera atrevido a vaticinar, pero las causas del cual parecen ser claras.

Es la economía en su esencia más humanista, demostrándonos lo irracional del comportamiento humano y cómo la psicología representa una rama importante que siempre debe tenerse en cuenta en el momento de realizar cualquier análisis.

Es, simplemente, un ejemplo más que pone de relieve las debilidades de Wall Street. Debilidades que nacen de peligrosas combinaciones entre fallos tecnológicos  pero también psicológicos. Porque el Nasdaq falló y deberá trabajar para reparar su dañada reputación, pero también falló la psicología de tantos que quisieron ver en Facebook a un sucesor de Apple o Google en los mercados bursátiles.

0 thoughts on “El desastre de Facebook

  1. Gran artículo, mencionar tan solo el elevado PER al que salió a bolsa, alrededor de 100 y 150 lo que es una gran burrada, la gente que cree que Facebook encontrará la fórmula mágica para obtener grandes beneficios de sus usuarios se va mermando cada vez más.

  2. Lo que matará a facebook van a ser los moviles: la publicidad que vende facebook solo se ve en la versión de pc y son incapaces de conseguir que funcione la publicidad en su aplicación movil. Sin embargo ellos mismos saben que el futuro de internet está en los smartphones: hasta que no sean capaces de superar esta barrera olvidaros de comprar FB…

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