“El castigo por no querer participar en la política es acabar gobernado por personas peores que tú”

Islandia. ¿Qué nos sugiere?

Probablemente muchos la asocien con un frío de esos se filtra por cada poro de la piel cortando indiscriminadamente todo intento de respiración, paisajes naturales de una belleza exquisita, animales exóticos o el Hacarl. ¿Sí?

¡No! Aunque podría ser muy interesante, dejaremos los atractivos turísticos a un lado y hablaremos de economía. ¿Os sorprende? Si la respuesta es afirmativa, quizás sea porque no sabéis que Islandia, un país pequeño de 331.000 habitantes por el cual nadie apostaba nada, se está superando día a día, consiguiendo salir adelante después de sufrir un tremendo colapso de su sistema bancario. Efectivamente, Islandia sufrió antes que nadie la crisis financiera, pero hoy su economía crece y crea empleo. Por desgracia, la lejanía de Islandia ha causado que un ejemplo de buena gestión, de activa participación ciudadana en la política y de determinación en la toma de decisiones haya quedado totalmente silenciado.   

Todo empezó en 2008, cuando la burbuja crediticia estalló con la quiebra de los tres bancos comerciales más importantes del país, tras serias dificultades en la refinanciaciación de la deuda a corto plazo. Un colapse económico de dimensiones insospechadas que dejó a todo el continente temeroso ante lo que pudiera pasar. Todo ello, agravado por la extensión de una ola de pánico en el Reino Unido y una competitividad nula tras años de incesantes subidas salariales. Mientras tanto, en Estados Unidos la crisis ya era un hecho, y en España, se negaba reiteradamente del mismo modo que un loco niega el sol en pleno día.

En los días que corren, que tanto se ha puesto de moda la palabra rescate y no precisamente por evocar gesta heroica alguna, al lector le sorprenderá saber que en Islandia, nuestro ejemplo silenciado,  se dejó caer  a los tres bancos. No se invirtió ni un sólo centavo del erario público para salvar a empresas privadas que habían cavado su propia tumba con una pésima gestión. Naturalmente no fue agradable,  la moneda nacional se contrajo un 60%, la inflación se disparó al 20% y la economía cayó en 7 puntos.

Un panorama desolador, pero no más que el que se dibuja en un país donde los bancos saben que van a ser rescatados por el bondadoso gobierno en caso de necesidad, lanzándose así a inversiones de un riesgo descomunal, las cuales de haber sospechado que ellos tendrían que pagar las consecuencias en caso de mala suerte ni se hubieran planteado realizar.

Se fue gestando, siguiendo con nuestra historia, una silenciosa revolución. El gobierno dimitió,  presionado por un movimiento popular que se echó a las calles cacerola en mano pidiendo nuevas elecciones, exigiendo responsabilidades y reclamando justicia. Tras la retirada, en 2009 fue elegido en las urnas un nuevo ejecutivo de izquierdas y con discurso ecologista que apoyó desde el primer momento las demandas de los manifestantes.

La banca fue nacionalizada y puesta en manos de los acreedores de los antiguos bancos quebrados, la Constitución fue reformada para impedir que los mismos errores se cometieran en el futuro, se encarceló a los banqueros que se habían probado legalmente responsables del desastre y se mandó a los tribunales al recién dimitido primer ministro, Geir Haarde.

Por otro lado, se llevó a cabo un referéndum cuyo resultado fue una negativa nacional a devolver la deuda a los inversores estranjeros, fundamentalmente de Reino Unido y de Holanda.  Sólo se dio prioridad a la protección de los depósitos nacionales. “¡Los bancos son internacionales en vida, pero nacionales en muerte!

El país recibió ayudas del Fondo Monetario Internacional, cuyas medidas se centraron fundamentalmente en la estabilización del tipo de cambio, la reestructuración del sistema financiero y la reducción de un déficit que ni por asomo se asemejaba al que España sufre actualmente. El nuevo gobierno se embarcó en la puesta en marcha de un conjunto de políticas de austeridad y de ajuste que, sin ser del agrado de nadie, preservaron en equilibrio los pilares del Estado del Bienestar.

Los ajustes realizados para solucionar los desequilibrios externos e internos han sido duros y han marcado un punto y aparte en la Historia del país. Hoy, el ex primer ministro Geir Haarde ha sido finalmente absuelto por la justícia, y muchos islandeses son personas que, sin ser plenamente conscientes de ello, se encuentran endeudados de por vida debido a los múltiples efectos de una devaluación sin precedentes de la moneda en un país en el que la mayoría de productos son importados, en el que muchos préstamos fueron pedidos en moneda extranjera y en el que los salarios no han dejado de disminuir para poder restablecer la competitividad.

Pero Islandia se ha levantado, actualmente proyecta un 3% de crecimiento, los mercados han recuperado la confianza en su pequeña economía, el gobierno ha conseguido volver a realizar subastas de su deuda con éxito y las tres agencias de rating ha subido le han subido la calificación.

Islandia se negó a responder por los errores de los irresponsables gestores, rompió con la ortodoxia y es hoy la envidia de tantos que siguen enzarzados en un círculo vicioso de aumento de paro, recortes y recesión.

Islandia no ha salido de la crisis, pero ha remontado el vuelo y éste éxito es, actualmente, un motivo más para cuestionarse el modelo de austeridad a cal y canto del que se ha hecho bandera hasta ahora en Europa.

Llegados a este punto, me gustaría aclarar que no se trata de que el ejemplo de Islandia sea una hoja de ruta a seguir sin matices. En absoluto. Es evidente, que el país del noroeste de Europa cuenta con armas, como una moneda propia, que pudieron ser usadas adecuadamente para salir de la crisis con mayor rapidez y efectividad, así como otras tantas diferencias más o menos obvias e identificables que hacen de España un país totalmente distinto a Islandia.

Pero el ejemplo es  realmente útil e ilustrativo.

En primer lugar, es cierto que España en solitario es, hoy por hoy, incapaz de llevar a cabo medidas como las recién expuestas. No obstante, la Unión Europea podría hacerlo perfectamente si se lo propusiera.

En segundo lugar, sirve para reafimarnos en nuestra defensa del Estado de Bienestar.  Sirve para que el gobierno se mire al espejo y se cuestione, por una vez, si va a seguir salvando más bancos. La lista no se ha acabado. Sirve, entre otras muchas cosas, para tratar de instaurar la mentalidad participativa y de implicación absoluta que existe en Islandia entre toda la población. Uno, al callejear y echar un vistazo a los escaparates de las librerías, se sorprende al ver como en los lomos de una cantidad ingente de libros se encuentra inscrito: “El castigo por no querer participar en la política es acabar gobernado por personas peores que tú”, una frase del eterno Platón. Sólo un símbolo más del presente compromiso nacional con la democracia.

Sirve, también, para que el movimiento del 15M se compare constructivamente con la Revolución de las Cacerolas y se replantee qué no se está haciendo del todo bien para que sus propuestas y su trabajo no acaben nunca formalmente materializados en nada digno de ser sujeto a análisis y discusión por el resto.

Sería una gran noticia que los ciudadanos que estos días vuelven a estar reunidos en nuestras plazas sean críticos también con su propio colectivo, se pregunten qué está evitando que sus reuniones alternativas fructifiquen en algo visible, tangible y valioso para la sociedad. Una sociedad que, sin creer del todo en unos ni en otros, sigue esperando impaciente un cambio que le haga creer en que una historia como la de Islandia aún es posible. 

0 thoughts on ““El castigo por no querer participar en la política es acabar gobernado por personas peores que tú”

  1. Molt bon article Gina! Però crec que hi ha una sèrie d’imprecisions. Primerament dius que “un motivo más para cuestionarse el modelo de austeridad a cal y canto del que se ha hecho bandera hasta ahora en Europa” però ha estat precisament aquest model una de les raons que ha ajudat a Islàndia a sortir del forat! Segon, comentes que Islàndia no va rescatar els seus bancs, però això és una mentida a mitjes! Islàndia va nacionalitzar el seu tercer banc principal i la resta no van poder fer-ho perquè no tenien prous diners. Ara dos d’aquests bancs pertanyen als acreedors dels bancs. El que vull dir és que Islàndia sí va salvar els seus bancs, però no podia cobrir l’inmens forat d’aquests i van acabar regalant-los als acreedors (una magnitud de diverses vegades el seu PIB!). Per últim està el tema del referèndum. Tinc entés que els islandesos van rebuitjar tornar els estalvis que un dels seus bancs tenia a UK i Holanda a través d’una de les seves filials, Icesave. D’on treus que al final van decidir pagar els deutes dels seus bancs? http://en.wikipedia.org/wiki/Icelandic_loan_guarantees_referendum,_2011

    Gràcies 🙂

    1. Moltes gràcies per la felicitació però sobretot per les crítiques.

      Respecte al primer aspecte, crec que no és incongruent ja que em refereixo a l’austeritat sense matitzos que ha liderat Alemania pel seu temor tant històric a la inflació i d’altres. Em refereixo a aquella austeritat que ofega aquelles partides que estan cridades a liderar el futur:educació,innovació,etc. Islandia va portar a terme, segons el que tinc entès, polítiques d’ajustament molt dures, necessàries, però sense posar en perill les bases de l’Estat del Benestar. Cal dir que el seu sistema també està molt millor estructurat el qual facilita el fer reformes més equilibrades.

      Respecte al segon tema m’ha faltat matitzar. Menciono la nacionalitació de la banca i també la seva posada en mans dels creditors dels bancs fallits. He mencionat les dues coses, però no he matitzat quin va ser el destí de cada banc en concret. Mersi per la petita aclaració.

      Per últim, en el referéndum, tens raó, efectivament es va rebutjar pagar el deute extern (majoritàriament d’inversors de UK i Holanda, com has dit) Tots aquests deutes foren declarats pèrdues totals. No obstant és cert que es va donar prioritat al deute del propi país, amb el qual si que va existir un compromís nacional. Un error de barrejar idees!=)
      Per altra banda aclarar que MOLTS ciutadans d’Islàndia si que estan endeutats de per vida, però a causa de l’enorme devaluació que ha patit la seva moneda.
      us deixo aquí un parell de links.

      http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/08/110808_islandia_recuperacion_crisis_aa.shtml
      http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/23/economia/1335196633.html

      Em sap greu la confusió! Gràcies pel comentari=)

      1. Estic d’acord 🙂 Islàndia és dels països més endeutats del món perquè mentre la seva moneda estava sobrevalorada abans de la crisi tothom es va endeutar en € i ara no ho podran pagar en sa vida!. Gran error per part seva! Tot això t’ho deia perquè fa un parell d’anys vaig haver de fer un treball sobre Islàndia i hi havia coses que no em quadraven 😉

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