Disparando al enemigo equivocado

 “The decision was taken in total and full independence. Certainly, conditionality, in a set-up like ours, is essential for two reasons. One is that it’s a form of a credit enhancement in the bonds issued by the country that applies for OMT because the more it will comply with conditions, the more creditworthy will be its bonds. The second reason is that with any type of intervention, moral hazard has to be avoided and fiscal discipline, in particular, has to be ensured. That’s why conditionality is crucial, but it is only a necessary condition because in any event the Governing Council assesses independently the state of monetary fragmentation. Let’s not forget our objective is fight financial fragmentation and deliver price stability.”

The purpose of the OMT is to remove the tail risks. It’s up to the governments to decide upon a programme. We never took a stance which was proactive in the sense of encouraging governments or discouraging governments to apply. Let’s not forget that the ESM is tax-payers’ money, the decision over which should be taken by governments and by national parliaments. And the same is true for the potential applicants’ reforms and budget consolidation. The role of the ECB, in that stage, should be on the back stage, not front line. It’s up to the governments to decide.”

Estas dos declaraciones corresponden a la entrevista que el Financial Times concedió a Mario Draghi el pasado 11 de diciembre, pocos días después que el Banco Central Europea tomara la decisión de mantener los tipos en el 0,75%, el mínimo histórico para la Eurozona. Esta decisión entraba dentro de los planes de todos los analistas, pero levantó quejas en los países del Sur de Europa, especialmente en la prensa española, dónde están deseosos de que el BCE tome acciones más contundentes para romper con la ortodoxia económica aplicada hasta el momento y permitir una inflación más alta en Europa.

Parece ser que la opinión general en España es que lo que necesita la zona Euro es un game changer, partiendo de que el BCE permita una inflación más alta, para que así se produzca una trasferencia de riqueza de acreedores a deudores con el consecuente alivio que supondría para las arcas del país. Sin embargo, tal como pretendo mostrar con los dos primeros párrafos, el instrumento que necesita España para mejorar su situación ya fue diseñado y se llama OMT (Outright Monetary transactions).

Déjenme recordarles cual es la situación actual de España: déficit público incontrolado, ratio deuda sobre PIB acercándose peligrosamente al 100%, estructuras de estado sobredimensionadas, una preocupante manca de competencia en varios sectores claves, ningún atisbo de crecimiento a corto plazo y sobre todo un nivel de paro que sobrepasa el 24%. Ahora, ¿porqué el OMT me parece que sí puede ser una solución a estos graves problemas y permitir que suba la inflación no?

La condicionalidad. El OMT lo que activaría sería la compra ilimitada de bonos españoles en el mercado secundario, permitiendo que la prima de riesgo española bajara muy sustancialmente y, por tanto, que los intereses sobre la deuda que emitiera el Gobierno fueran mucho más bajos. Consecuentemente ese dinero podría destinarse a otras partidas que pudieran ayudar al crecimiento futuro del país (especialmente si vienen marcadas desde países con algo más en la cabeza que ladrillo). Sin embargo, la clave del OMT no es que la prima baje, de hecho ya ha bajado sustancialmente desde el anuncio del programa el pasado verano (ver gráfico), está en que España adopte las reformas que tan urgentemente necesita para salir adelante. El mecanismo me parece especialmente acertado porqué traspasa las decisiones a quién las deben tomar, los Gobiernos, pero asegura que si éstos se ponen de acuerdo el BCE estará ahí para tomar las acciones necesarias para garantizar los resultados.

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Dista mucho esta situación eventual de la que posiblemente conllevaría un aumento de la inflación. En este otro caso, y conociendo la forma de actuar del Gobierno del PP, el resultado que se produciría es que las reformas estructurales que tanto necesita este país no se llevarían a cabo. Por tanto, la inflación serviría únicamente para maquillar temporalmente la grave situación y para tener que enfrentarse a un problema aún mayor en un futuro no muy lejano. Draghi, velando por los intereses de los europeos, (y sí, eso incluye españoles) quiere forzar al Gobierno a negociar con el resto de Europa las medidas a tomar a cambio de la activación del programa de compra de deuda.

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Así pues quiero terminar diciendo que aunque muy posiblemente la posición alemana y la del BCE muchas veces han distado de ser la más positiva para una pronta recuperación de la economía europea, lo que España necesita no es inflación. No porqué la inflación en sí pueda ser un problema a corto plazo en Europa (ver mapa superior), sino porqué sería el bote de rescate que necesita este Gobierno para seguir sin tomar ninguna de las reforma estructurales que tanta falta hacen en el estado español. No erremos, el problema de los españoles no se llama Mario Draghi, se llama Mariano Rajoy.

Como siempre, agradecer la colaboración de Albert Rimbau en la elaboración de este post.

PD: No quisiera despedirme sin desearles una Feliz Navidad a todos los lectores de Pompeunomics.

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