¿Así que quieres ser escritor eh?

Aprovecho este oasis de grandes emociones muy propio del día en que uno cumple años para dedicar un rato a una de mis grandes pasiones: la escritura. Y no contento con escribir, también me dispongo a hablar de ello mediante un poema del escritor y poeta estadounidense, Charles Bukowski, titulado  ¿Así que quieres ser escritor he? “Sí, quiero” supongo que responderíais, inconscientes, ahora mismo muchos de vosotros (yo, el primero) en un sincero canto a la vida. Asumamos, entonces, que la escritura es un plato de buen gusto para muchos pero, ¿fácilmente elaborable para todos? Algunos lo considerarán metaescritura, la escritura de y/o sobre la escritura pero no es más que simple y llana escritura, sin doble hilo argumental. Se trata de adentrarse en el minimalismo propio del dirty realism. Sobrio, preciso y fundamental. Las palabras sobran, es el propio contexto el que habla por sí solo y desvela el sentido más profundo de nuestra existencia.

“Si no te sale ardiendo de dentro, a pesar de todo, no lo hagas.” La escritura es un fuego tan intenso que arde en tu interior. Todos tus sentidos te permiten explorar el mundo y sin embargo, no te basta con explorar. Ya no. Ahora quieres más. Y no por ambición sino por necesidad, deseas que en tu interior salte una chispa capaz de iluminar aunque sea tan solo durante un fugaz instante, el fuego de tu escritura. Un sentimiento tan puro que alejado de cualquier espejismo se exprese mediante una pluma vestida de realidad vital, en estado puro. Pero, “a no ser que salga espontáneamente de tu corazón y de tu mente y de tu boca y de tus tripas, no lo hagas.”

El punto de cocción puede ser lento pero no impreciso, tampoco dubitativo. No hace falta buscar en un mar abrumador de palabras, basta con sopesar tu propio abecedario. Escribe como te nace y no como te gustaría que te naciese. No te compliques ni por dinero, ni por fama, ni por cualquier otra forma de reconocimiento sino por necesidad y en su forma de bienestar, por placer.  Donde hubo complicación, mejor necesidad y emoción.

El escritor y periodista estadounidense, Ernest Hemingway

No hace falta que te sientes, escribe en pie y de guerra. Multitudes de renegados hay muchas, cuesta arriba quedan ya muy pocos luchadores. Y tú, eres único. Todos lo somos pero muchos aun no lo sabemos. Aún está por descubrir el punto de cocción. Con altura de miras, muy por encima del ordenador, sigue habiendo mucho de lo que escribir y por lo que vivir. Así que levántate para interiorizar y recorrer aquello que llaman la filosofía de la experiencia. Pero recuerda “si tienes que sentarte y reescribirlo una y otra vez, no lo hagas. Si te cansa sólo pensar en hacerlo no lo hagas. Si estás intentando escribir como cualquier otro, olvídalo.” Rugirá con fuerza dentro de ti, también rugirá dentro de otros, pero sin embargo, por muy fuerte que ruja en ambos casos, no será el mismo rugido. Nunca será el mismo rugido.

Puedes esperarlo pacientemente o puedes ir a buscarlo. La escritura al igual que la suerte, hay algunos que la buscan mientras otros se la ganan. O la escribes o te la escribenPiano piano. Hay quien toca grandes melodías pero no encuentra el instrumento para llevarlas a cabo. Que fluya.  El arte está dentro de uno mismo, sólo hay que canalizarlo después de vivirlo. Sin obsesión, todo llega en busca de una melodía que afortunadamente ruge por salir. Y si no acaba rugiendo, no te frustres porque quizás el instrumento o la melodía se han equivocado de escritor.

Tampoco lo compartas presumiendo de ello. Ni tus escritos importan a los demás ni los demás importan a tus escritos. O sí. Pero en cualquier caso y antes que cualquier otra cosa, tus escritos solo te importan a ti. Y tú, como lector crítico que perfecciona cada coma, punto por punto, le importas a tus escritos. Impresiónate críticamente. Si te sientes preparado, escribe para ti mismo y luego lo entenderán los demás. Todos y cada uno de ellos, lo entenderán. O no, quién sabe, pero seguramente lo intentarán. Y aunque no vale tan solo con intentarlo, sí que vale con compartirlo. Pero sobretodo, “no seas como tantos escritores, no seas como tantos miles de persones que se llaman a sí mismos escritores, no seas soso y aburrido y pretencioso, no te consumas en tu amor propio. No seas uno de ellos. No lo hagas.”

Sé distinto. Tienes el fuego, sientes el rugido pero te sigue faltando el cohete. Si al despegar consigues que salga tu alma y evoque tu locura, sigue escribiendo. Vas por buen camino, en dirección a la luna más minimalista. No conoces el lugar pero poco importa, ni a ti ni a los demás. Ya sabes llegar y no vas bajarte del cohete, al menos esta vez. Pero recuerda y disculpa que insista, la próxima estación es difícilmente alcanzable y “a no ser que el sol dentro de ti esté quemando tus tripas, no lo hagas.” Ser el elegido no es tan fácil pero quizás ya es demasiado tarde para agradecerlo. Y además, a cada uno le llega otro momento y hay que aprovecharlo. Punto y seguido, “hasta que mueras o muera en ti.”

Y quizás a una marca de whisky como White Label le salieron ardiendo unas palabras que rugieron demasiado en Bukowski. La puesta en escena del marketing poético frente a la cocina del realismo minimalista. Yo no soy escritor pero quizás quise serlo. Pero tú no lo pienses, solo siéntelo. Y escríbelo. “No hay otro camino y nunca lo hubo.”

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