Apalancamiento, ¿beneficio o perjuicio?

El apalancamiento es un recurso que utilizan los Brokers para dotar de liquidez al mercado, y también, uno que utilizan la mayoría de inversores para arruinarse. He leído en varias ocasiones que casi un 90% de los inversores novatos no terminan el primer año con la cuenta abierta y de este 10% restante, un 50% no finaliza su segundo, sinceramente, me lo creo. Posiblemente sea por las ganas de lucrarse rápidamente ya que actualmente, gracias al apalancamiento, se puede llegar a doblar una cuenta en una hora escasa. De lo que hay que darse cuenta es que tu capital es todo lo que tienes para intervenir en el mercado y no lo puedes arriesgar todo en una operación, por eso, una buena gestión de riesgos es esencial para preservar tu capital y tener opciones de conseguir experiencia en el mercado, con el objetivo final de obtener beneficios. Nadie nace aprendido. Incluso los mejores inversores pierden dinero durante los primeros meses de actividad, la clave, una cuantía soportable.

El apalancamiento permite abrir una operación con un dinero que el Broker te presta, a cambio de una comisión y de que en tu cuenta dispongas de una garantía (margin) que éste pueda cobrarse en caso de que el mercado se mueva en tu contra. La garantía necesaria dependerá de la volatilidad y la liquidez del mercado en cuestión. A modo de ejemplo las garantías necesarias se expresan de la siguiente manera: 1:10 (10%), debo disponer de 1$/€ de garantía por cada 10$/€ que invierta, 1:20 (5%), 1:100 (1%), en casos como en el mercado del Forex los Brokers ofrecen apalancamientos de 1:400, lo que es sinónimo de que con un 0,25% del capital que estoy invirtiendo como garantía es suficiente para asegurar la posición.

Veamos un ejemplo sencillo que he elaborado con el mercado del Forex para que se comprendan dos posibles extremos de pensamiento que podrían tener dos inversores distintos. (Cualquier duda sobre el mercado del Forex, lean el artículo: http://pompeunomics.com/2012/07/04/el-gran-mercado-del-forex/ )

El ejemplo se basa en dos situaciones con el mismo capital (10.000$) y el mismo apalancamiento (1:400), hay que tener en cuenta que el mercado se mueve de media 100 pips por día. Observen las dos posibilidades y juzguen los dos tipos de inversores:

1) El primer inversor tiene 10.000$ para invertir, quiere asumir un riesgo máximo de un 10%, 1.000$, que quiere diversificar en dos pares de divisas para minimizar riesgo. 500$ por cada una. El inversor estudia los diferentes tipos de contrato y se da cuenta de que: en un contrato de 100.000$ con 50 pips pierde los 500$, en uno de 50.000$ con 100 pips lo pierde y en uno de 10.000$ necesita 500 pips para perder el máximo de lo que está dispuesto a asumir, que son 500$. Dependiendo del plazo de la inversión y la distancia de su salida, el inversor se decantará por un contrato u otro.

2) El segundo inversor aprovecha el gran apalancamiento y decide sacarle en máximo partido con el objetivo de lucrarse rápidamente. Observa que con 10.000$ podría llegar a abrir un contrato de 4.000.000$. Lo que no ve es que con un movimiento de 3 pips en su contra (cada pip, en este caso, equivale a 400$ de beneficio o perdida), perdería 1.200€, ¡con esto habría rebasado en un par el riesgo que quería asumir el primer inversor en dos! y lo peor de todo es que es solamente con ¡3 pips!, es decir, un movimiento del 0,0003% del valor de la divisa. Con 25 pips en su contra habría perdido la cuenta. Un desastre.

Sé que el segundo ejemplo es un tanto atrevido y que algunos podríais pensar: “sí, pero como le salga bien se “forra””, todos aquellos que hayáis pensado esto no invirtáis nunca en bolsa. Puede ser que la primera vez salga bien, una segunda también, pero con esta mentalidad siempre vas a querer más y más, y llegará un momento en que una mala operación termine por dejar tu cuenta a cero. Una gran frase que escuché de Jose Antonio Madrigal, jefe de estrategia de Mercalia Global Market y operador en NASDAQ y NYSE en Estados Unidos, es la siguiente: “céntrate en minimizar tus pérdidas y obtendrás beneficios”.

Una posible estrategia a seguir para sacar provecho del apalancamiento si incurrir en más riesgo del necesario podría ser la siguiente: dispongo de 10.000$ para invertir y quiero arriesgar 1.000$. Deposito 1.500$ en una cuenta para tener más margen de lo necesario, por lo que pueda pasar, y me apalanco 1:10 con 1.000$. De esta manera dispongo de 8.500$ en efectivo que puedo derivar a renta fija a corto plazo para obtener una rentabilidad asegurada. Y 10.000$ en el mercado que sé que como máximo perderé 1.000$, el riesgo que estoy dispuesto a asumir. De esta manera el apalancamiento te ha permitido invertir 18.500$ estando tranquilo de que tu riesgo es tan solo de 1.000$.

Una cosa es clara, vistas las oportunidad que nos ofrece el mercado no es de extrañar que se cometan abusos en las cantidades de capital invertido en relación a una gestión de riesgos óptima, pero como he podido mostrar en dos ocasiones, el apalancamiento se puede controlar. Hay que pensar en el dinero que realmente se quiere invertir/perder y crear una estrategia basada en éste. Lo que más forma a un inversor es cometer errores, siempre y cuando se aprende de ellos y se les sepa sacar un beneficio en el futuro. Con ello se pueden llegar a controlar las emociones y saber cerrar una posición a tiempo, además de no asumir riesgos innecesarios que no nos permitan dormir tranquilos. Recuerda: el apalancamiento no es peligroso, lo que puede ser peligroso es el inversor que opera con él.

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