Anatomía de un cártel: el sector del automóvil (I)

En una sociedad como la actual, tan invasiva en el concepto de «individuo», todos intentamos encontrar nuestros pequeños nichos de autenticidad y diferenciación. Sentimos la necesidad atávica de demostrar a los demás nuestra posición económica, social y cultural. Lo vemos en las redes sociales, lo vemos en los medios de comunicación. La ropa que vistes, la marca de tabaco que fumas, el barrio en el que vives, el móvil que tienes… En definitiva, la imagen que queremos proyectar de nosotros mismos. Pero pocas cosas nos ligan más a nuestro estatus que la marca y el modelo de nuestro coche. Volkswagen, Ford, SEAT, Audi, Renault, Opel, BMW, Peugeot, Mercedes… En teoría, un mercado extremadamente competitivo en el que el posicionamiento de cada marca y las innovaciones tecnológicas marcan la diferencia con el adversario. Cabría suponer que ninguna de estas compañías pudiera arriesgarse a que la competencia conociera datos sensibles sobre su operativa. Pero, en ocasiones, las apariencias solo nos desvían a la hora de conocer la verdad.

El pasado 23 de julio de 2015, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) –el órgano encargado de la regulación y la vigilancia de los mercados españoles– resolvía un expediente iniciado contra 24 fabricantes y comercializadores de automóviles con una multa récord de 171 millones de euros por mantener acuerdos secretos para el intercambio de información sensible que atentaban contra la libre competencia y los derechos de los consumidores. El grupo, considerado desde un primer momento como cártel, recibía el nombre de «Club de Marcas» y se centraba en el intercambio mutuo de información en tres frentes:

  1. Estrategias de distribución comercial, resultados de las marcas y márgenes comerciales de las redes de concesionarios en la fijación de los precios de venta de automóviles.
  2. Oferta de servicios y actividades posventay acciones de marketing.
  3. Condiciones de las estrategias comerciales actuales y futurascon respecto al marketing de posventa, campañas de marketing y programas de fidelización de clientes, entre otras.

Con este, doy inicio a una serie de tres artículos en los que me propongo radiografiar el sector automotriz español para encontrar las debilidades y los fallos de un mercado complejo y opaco que permite la existencia de cárteles y de prácticas contrarias a la libre competencia, que redunda en una merma flagrante de los derechos del consumidor. En este primer artículo me centraré en analizar la estructura del sector del automóvil en España desde el lado de la oferta. El segundo girará en torno al lado de la demanda, tanto de vehículos como de reparaciones y recambios de automóvil. En el tercer artículo, analizaré la sentencia en sí desde un punto de vista económico, reuniendo todas las conclusiones que se puedan extraer de los dos anteriores. Así, el lector podrá configurar un contexto que le permita interpretar la resolución de la CNMC y el estado de la industria automotriz española de una forma integral.

Estructura del sector en España

El sector automotriz es uno de los más robustos y potentes de todo el sector secundario en España. Y es que, según datos de la ANFAC, representó en 2014 el 7.3% del PIB nacional, frente al 6.6% de 2013. Si ampliamos el rango a los sectores auxiliares, como distribución, seguros o compañías financieras, el sector supondría alrededor del 10% del PIB español. En comparación con otros países, es el noveno productor mundial de vehículos, registrando en el año 2014 una producción superior a los 2.4 millones de vehículos, lo que implica la mejor cifra de los últimos cinco años. Esta cifra se debe a un crecimiento del 11% interanual, que le ha permitido superar a países como Rusia, Tailandia y Canadá. En cuanto al mercado europeo interno, aparece en la segunda posición, solo por detrás de Alemania. La situación es aún mejor en la producción de vehículos industriales, como camiones y furgones, donde España aparece destacada como el primer constructor europeo, por delante incluso de Alemania.

Ranking mundial de fabricantes de automóviles en 2014. Fuente: OICA. Autor: El País

El sector automotriz es, junto con el turístico y el agroalimentario, uno de los baluartes exportadores españoles. En el año 2014 se incrementaron las exportaciones de vehículos un 8.5% con respecto a 2013, pasando de 1,879,974 a 2,039,893 unidades exportadas. Así, se vendieron fuera de las fronteras españolas el 84.9% de todos los vehículos que se produjeron dentro de ellas, quedando el resto para consumo interno. Esta cifra es inferior al 86.9% registrado en 2013, en gran parte debido al impulso del consumo interno.

En un análisis más detallado de la balanza comercial del sector, descubrimos que la exportación de vehículos representó en 2014 el 12.1% del valor total de las exportaciones, incrementando un punto esta cuota con respecto a 2013, que fue del 11.1%. En cuanto al total de la automoción española, incluyendo la venta en el exterior tanto de vehículos como de partes y piezas de vehículos, la cifra alcanza el 17.6% en 2014, frente al 16.8% de 2013.

España mantiene una gran fortaleza exterior en el sector automotriz. Fuente: ANFAC.

Una característica estructural de estos datos es la diferencia entre las importaciones y exportaciones de vehículos y la balanza comercial del total del sector automoción, contando también recambios y piezas sin ensamblar. Esta diferencia fue para las importaciones en 2014 de 7.3 puntos o, lo que es lo mismo, el 7.3% del total de las importaciones realizadas en España. Por tanto, solo el 40.2% de las importaciones totales del sector automotriz son de vehículos ensamblados en el extranjero y directos para comercializar. El 59.8% restante son recambios o, en mayor proporción, piezas que la industria importa desde otros países para ensamblar en España. Si lo comparamos con las exportaciones, el 68.8% se trata de vehículos ya ensamblados. Por tanto, las importaciones del sector tienen un componente principalmente industrial, mientras que las exportaciones muestran un carácter más comercial. Es un dato positivo que refleja la vocación internacional del sector en España.

En cuanto a los destinatarios de estas exportaciones, aparecen de forma muy destacada Alemania y Francia, representando el 46% de todas las unidades exportadas, en parte debido a la amplia presencia en España de marcas francesas –Renault, Peugeot o Citroën– y alemanas –Volkswagen o Mercedes-Benz–. Los esfuerzos de diversificación han dado sus frutos, representando el mercado extracomunitario el 25% del total de exportaciones, con una presencia relevante en Estados Unidos y México.

La industria del automóvil destaca en dos grandes aspectos: la elevada tecnología utilizada para la fabricación y el ensamblado de los coches, lo que le da un valor añadido envidiable; y la necesidad de grandes dosis de mano de obra. Por ello, se sitúa como uno de los principales motores de dinamización del empleo en España, empleando a más de 209,000 personas de manera directa, sin contabilizar los empleos indirectos en la industria y servicios auxiliares. Si lo hiciéramos, representaría alrededor del 8.7% del empleo en España en 2014, frente al 8.1% del año anterior. Esta evolución es debida, en parte, a que en 2014 se crearon en el sector 31,700 empleos, de los cuales 24,000 fueron en plantas de ensamblaje, según el Informe Sectorial 2015 de CESCE. Además, destaca la calidad de la contratación, ya que más del 84% de los contratos fueron indefinidos.

 

Situación de las 17 plantas de fabricación y ensamblaje de vehículos. Fuente: CCOO.

El sector automotriz está presente en España con nueve empresas que fabrican automóviles o sus componentes instaladas en España, además de otras comercializadoras de vehículos importados. Estas nueve empresas son Renault, Nissan y Mercedes-Benz, con tres plantas cada una; PSA (Peugeot, Citroën), IVECO y el Grupo Volkswagen, con dos cada una; y General Motors (Opel) y Ford, que aportan una planta más cada una, conformando un total de 17 instalaciones repartidas en su mayoría en la mitad septentrional del territorio nacional. Además, es un sector que promete seguir jugando un papel fundamental en el futuro de la economía española, ya que esos 17 centros productivos situados a lo largo del territorio español sumaron en 2014 más de 2,000 millones de euros en inversiones. En el periodo 2012-2014, la inversión realizada en estos centros alcanzó los 5,000 millones de euros.

Así, podemos formarnos una idea de lo que es y de lo que representa para la economía española el sector de la automoción. Además, en una época en la que la reindustrialización del país se ve como una de las mejores salidas para la crisis económica, por lo que conlleva en cuanto a empleo e innovación, España cuenta con un sector solvente e internacionalizado, relativamente poco sujeto a shocks de demanda internos.

En el segundo artículo incidiré en el mercado del automóvil desde el lado de la demanda, para analizar cuál es el comportamiento del consumidor ante la compra y la reparación de automóviles. El tercer y último artículo lo dedicaré a analizar la resolución dictada por la CNMC desde fundamentos tanto macro como microeconómicos, mostrando la forma en la que el cártel explotaba los fallos del mercado del automóvil en España, y con la voluntad de mostrar en la práctica la esencia de los principios de la competencia.

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