Análisis racional de las estrategias políticas en contexto Cataluña – España

Para todos aquellos que se consideren agentes racionales económicos;

Hasta día de hoy, hemos sido espectadores del bombardeo de decisiones, declaraciones e incluso desafíos que se han dado en política los últimos meses, como consecuencia de la situación en Cataluña. Después de leer y analizar gran cantidad de artículos sobre ello siempre encontrábamos la falta de visión técnica dentro de un marco racional económico, dónde los agentes toman decisiones según los beneficios y los costes asociados a éstas. De este modo, basaremos nuestro análisis en la Teoría de Juegos. Se trata del estudio del conflicto y la cooperación entre partes inteligentes y racionales a través de modelos matemáticos. En consecuencia, todas las conclusiones que deriven se considerarán erróneas o acertadas en función de la maximización de utilidad de los participantes y en ningún caso su fundamento será la ética universal.

En primer lugar, introduciremos los agentes participantes del conflicto. Por un lado, tenemos el Govern de la Generalitat de Catalunya y por otro, el Gobierno de España. Para valorar sus acciones, entenderemos cómo pagos1 positivos o negativos, la ganancia o pérdida de votantes en valor absoluto después de realizar la acción. Para entrar en materia, el análisis se desarrollará alrededor de las decisiones tomadas el 1 de octubre y los días posteriores.

La primera dicotomía aparece en el hecho de votar, es decir ambas instituciones se distancian proponiendo así un primer juego con pagos asociados a sus decisiones. La Generalitat podía convocar la gente a las urnas (Opción 1) o no (Opción 2). Ésta parte de una posición antifrágil, es decir, su voluntad de inicio es que la gente pueda votar y por ello no va a perder soporte si toma la primera opción. Solo se vería perjudicada ante la toma de la segunda que le conllevaría una pérdida de votos. Finalmente, el Govern opta por la Opción 1 que desde la perspectiva lógica y racional económica es la correcta.

Continuamos analizando la respuesta a la que se enfrenta ahora el Gobierno español: ¿qué va a hacer al respeto? Dentro la multitud de opciones que aparecen, resumimos a cuatro las posibles salidas: (1) no hacer nada, desobedeciendo así la sentencia judicial emitida por la jueza, (2) cerrar los puntos de votación sin recurrir a la fuerza y, en caso de imposibilidad, no actuar violentamente, (3) utilizar la fuerza necesaria para cerrar los puntos de votación y (4) ignorar la votación y sancionar a los responsables ex post.

En caso de decantarse por (1) el Gobierno perdería soporte en su base de votantes además de no estar cumpliendo con la legalidad española, lo que la convierte en una opción con pagos negativos siendo así inviable. En referencia a la (2), la ciudadanía catalana hubiese votado bajo presión y se hubiesen acatado las órdenes judiciales. Al mismo tiempo, parte del sector votante catalán a favor de la unidad de España empatizaría y se sentiría respaldado por un Gobierno que no agrede a los suyos. Por otro lado, un sector de ciudadanos españoles retiraría su apoyo al Gobierno en falta de contundencia. Dicho sector se había visto acentuado por la línea seguida por los legisladores de condenar con dureza el proceso secesionista. Entendemos que (2) tiene pagos negativos, pero a su vez de menor magnitud que los derivados de (1).

Al considerar (3), es fácil observar que produce el efecto inverso a la estrategia anterior. Parte del sector catalán a favor de la unidad de España se posicionaría en contra de la acción del Gobierno. Por el contrario, la misma parte de votantes españoles que en (2) retirarían su apoyo, en (3) lo darían. La diferencia de pagos entre (2) y (3) viene dada por la cantidad de gente que suscribe o rechaza las posiciones descritas. En consecuencia, la pérdida de votos en (3) es menor que en (2), ya que el bloque español consta de más ciudadanos que el bloque unionista catalán en contra de la violencia. Siguiendo la lógica racional económica, (3) se evidencia mejor que (2). Para finalizar analizamos (4). En esta opción tendría símil con la (2) en cuanto al factor de empatía por una parte unionista catalana. No obstante, el sector español que da apoyo a (3) estaría en desacuerdo con la cuarta estrategia. Cabe mencionar que, si el discurso del Gobierno hasta la fecha hubiese sido más moderado, (4) sería la mejor opción al no suponer una contradicción en el mensaje de las instituciones españolas y, por tanto, la pérdida de soporte sería menor.

Después de haber analizado las estrategias, podemos elegir como Óptimo de Pareto2 la decisión (3) que fue la tomada por el Gobierno español. Nótese que los pagos representan una medida de la racionalidad económica y en ningún caso trata de justificar moralmente cualquier acción emprendida.

Como conclusión, extraemos que ambos agentes maximizaron su utilidad con las estrategias escogidas y por ello actúan de acuerdo con los supuestos basados en la Teoría de Juegos. Es necesario añadir que los supuestos han sido realizados desde una perspectiva interna, los pagos pueden variar si introducimos agentes externos como la UE u otros.

Terminamos invitando a los lectores a la realización de análisis coste-beneficio para entender la toma decisiones en política u otros ámbitos como base previa al juicio moral. Este modo de reflexión permite alejarse de un pensamiento fundamentado únicamente en la emoción y da paso a juzgar y poder aplicar un marco ético con menor sesgo.

Clara Vidal Bosch i Pol Agulló Sentís, estudiants d’Economia per la UPF i col·laborador i col·laboradora de Pompeunòmics. 

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